Wan Mosqueira: “Sos y punto”

Wan Mosqueira: “Sos y punto”

La cantante y compositora nos recibió y nos contó un poco de todo; las influencias, los mecenazgos misteriosos y el camino que la llevó a grabar su disco debut. Algo de brujería, la música como forma de liberación y las ganas de profundizar en el arte personal.

Por @tomi_pelaia

Wan Mosqueira nació en 1998 en la ciudad de Campana, Provincia de Buenos Aires, y hoy 10 de noviembre festeja su cumpleaños número veintitrés. Reside en la ciudad de Mar del Plata desde los ocho y compone activamente desde los doce. Además, enseña música en La Casa del Arte.

En 2017 lanzó su disco debut, “Para ver el sol”, recién salida de la secundaria con sólo diecinueve años. El álbum, que estuvo producido por Luciano Longobardi, se desliza por distintos géneros musicales (reggae, rock, pop y algunos ritmos rioplatenses), pero va de inicio a fin atravesado por las liricas de la compositora, que le arrancan dulzura hasta al blues más duro; es un disco profundamente melódico.

En las vísperas del lanzamiento de un nuevo single, charlamos con ella y nos enteramos de su proceso para componer, las formas de la libertad, la grabación del disco y lo que se viene en los próximos meses. 

—Primero lo primero: las influencias.

—Tengo una mezcla gigante. Desde que soy chiquita mis viejos ponían música en el equipo de casa. Cds de todo tipo. Imaginate; mi viejo es fanático de Soda [Stereo]. Mi mamá es de la música brasilera, Maná, Amaral, música española, otra onda. De todo literalmente. Maná es una banda que me quedó marcada. Diego Torres es muy yo. Cuando era chica decía que quería ser Shakira. Tengo un video de los 2 años cantando “Underneath your Clothes”.

—De “Servicio de Lavandería”.

—Discazo. Mucha influencia por ahí.

—Mucha guitarra y voz ahí al frente por lo que decís…

—Sí. Y mucho solista. Alejandro Sanz. Que siempre estuvo ahí, pero nunca había tenido en cuenta hacer un tema de él. Cosa loca. Hicimos un cover el otro día en La Papallona. Después, más de grande, me puse a escucha Jesse & Joy. Muy melódico. Taylor Swift. Me encanta Taylor. A pleno. Tengo una mezcla de Estados Unidos, México, Brasil, de todo. Mercedes Sosa también. Lo de “Cantora” es increíble. ¡Me estoy olvidando del principal! Abel Pintos. Viene el 10 de noviembre acá a la ciudad, que justo es mi cumpleaños y lo voy a ir a ver. Los descubrí en la adolescencia y me identifiqué mucho con la manera de componer que tiene.

—“La manera de componer”. ¿Cómo es tu manera de componer?

—Para mí no hay una forma. Yo tengo la mía, pero aun así, dejo que fluya. Que salga cómo sea. Nunca me siento y digo “voy a componer”. Ayer me mandaron una publicación sobre las mujeres que eran acusadas de brujería. Cosas trágicas que repercuten hoy en día. ¿No? Y eso como que me hizo pensar “qué bueno estaría hablar de esto en una canción”. Contar sobre esto. Ahí ya me saltó una frase. Y de ahí, un tono, una melodía. “Bueno, agarro la guitarra para ver en que tono estará”. Me pongo a buscar. Do, Sol, la menor. Y ahí empiezo a escribir.

—Vas por la vida y te cruzas con cosas que te atraviesan de golpe. 

—Una vez estaba lavando los platos y tuve que largar todo para ir a anotar. Solté y dejé todo como estaba. Fui corriendo a grabar. Y de ahí puede nacer cualquier cosa. Otras veces empiezo con la guitarra. Va variando.

—¿Cómo empezó tu relación con la música?

—Cuando era chica no tenía idea que quería cantar. En cuarto grado escribía canciones. Imaginaba un dúo y flashaba escenario. Ahí escribí las primeras, que quedaron medio como enterradas en ese juego. Después, a los doce o trece, empecé a elaborar más y a guardarlas. No las mostraba a nadie. Era muy vergonzosa de mis letras. Tenía todas mis canciones escondidas en su cuevita. En la secundaria, en las horas libres, se me daba por ir a uno de los laboratorios de la escuela, que había una mujer que estaba siempre ahí laburando. La mujer se llama Lilly Cussigh. Empecé a mostrarle mis canciones a ella. Era nuestro momento.

—Qué personaje de cuento.

—Cuando egresé, me entregó el diploma ella. Resulta que Lilly se acerca a mi familia y les dice que me va a regalar la grabación de su primer disco. “Ella tiene que cantar, que grabar, que hacer conocer sus canciones”. Mis viejos se quedaron duros. Imaginate que mucho no les había mostrado a ellos. Y bueno. Ese fue el pie para ir al estudio. Lilly es un ser de otra dimensión. Esto en 2017.

—¿Cómo fue el proceso de grabación?

—Fue salir de la escuela e ir a la sala. Tenía veintidós canciones guardadas y tuve que elegir trece. Y grabamos “Para ver el sol”, con Luciano Longobardi en Some People Studio. Como era yo sola en la guitarra, hubo que ir sumándole instrumentos. Guitarras, bajo, batería. Piano, violines, distintas percusiones. Luciano le dio vida al disco. Encima son muy variados los géneros del disco; hay desde cosas muy melódicas hasta cosas más rock estilo rollinga. Presentamos el disco en el Teatro Independencia, nos prestaron el escenario.

—Vos tenés un ángel aparte.

—Sí. Fuimos, lo recauchutamos un poco, preparamos el sonido y llegamos a noventa personas. Tocamos el disco entero.

—¿Qué tal se sintió esto de ir a fondo con un repertorio personal?

—Tengo muchas ganas de hacer una fecha así de vuelta. Un lugar para mostrar el arte propio. Ese momento fue increíble. Te produce un poco de añoranza.

—Entre la salida del disco y estos temas que lanzaste este año, hay como una maduración de los matices de las letras, ¿no? ¿Pasaron cosas?

—Pasaron muchas cosas. Por ejemplo “Mi libertad”. Hay mucha carga de no decir dando vueltas. No poder mostrarme como soy. Mucha cosa oculta. Como de inhibición. En general, en la sociedad. La canción es un poco “yo no quiero ser así”. Quiero que la gente lo entienda también. Hay que liberarse. Habla, más que nada, de la sexualidad. Del colectivo LGBT, pero también de todo tipo de libertad. ¿Qué es esto de etiquetas? “Sos esto, sos lo otro”. Sos y punto.

—La música la vivís así, con libertad.

—No me defino con un solo estilo; ¡Tengo un blues! Nunca pensé que iba a escribir un blues. Hace poco hice una rumba catalana. Estoy abierta a que a que mi cabeza vaya por distintos lugares. Eso es la música. Libertad.  

—¿Qué planes hay para el futuro?

—Primero, seguir grabando. Tengo cosas guardadas que quiero largar. Creo que lo principal sería no dejar de ser yo misma. Está dando vueltas la idea de lanzar un EP, pero prontamente va a salir un tema nuevo. “El fuego de tus ojos”. Estoy re ansiosa. Hay un invitado sorpresa en la canción y es un estilo muy distinto al que vengo haciendo. Tiene una pizca de algo muy diferente. Estoy con muchas ganas de enfocar con todo en este proyecto. En mi música.