Viajando con una tal Chihiro

Viajando con una tal Chihiro

Hoy en #MirateEsta! Presentamos un clásico hermoso de la animación asiática, el viajecito de Chihiro!

Por Candelaria Aguirre y Jorge Ayetz

El viaje de Chihiro es una película del capo Hayao Miyasaki, un director japonés que forma parte de la reconocida productora Studio Ghibli, que tanta magia, amor y tremendos mensajes de valores (de los piolas)  brindan al mundo con sus obras. A este tal Miyasaki, lo compararon con el mismísimo Walt Disney, Steven Spielberg y Orson Welles, y la verdad que no tiene nada que envidiarle a ninguno de ellos.

La peli en cuestión, nos cuenta la historia de una nena de 10 años, media porfiada y desorejada que debe mudarse de casa a pesar de no estar para nada de acuerdo con la cuestión. En el viaje que hacen con sus papis al nuevo hogar, ellos deciden detener el auto al desviarse por un camino que ni en pedo conocían, y recorrer un bosque muy tranquilo pero a la vez lleno de misterio. En ese momento a los padres de Chihiro, se les ocurre dar un pequeño paseíto por una ciudad que apareció en ese bosque. Sí, todo muy loco, y recién arrancamos. En ese bosque se encontraron con distintos tipos de negocios, tipo tiendas en algún mercadito top de Belgrano pero en Japón, todos estos puestos estaban deshabitados aunque parecían estar funcionando. Lo más extraño es que no pudieron ver ni a una persona, pero se les ocurrió ponerse a comer sin parar, totalmente de bajón, y en ese momento es cuando Chihiro ve que sus padres se convierten en cerdos.

El lugar en el que estaban, era en realidad un mundito habitado por dioses, seres magics, dominados por la maestra del hechizo más powerful and evil, la gran Yubaba. Que en un momento de iluminación cósmica, le comenta a Chihiro así como quien no quiere la cosa, que a los intrusos los transforma en animales para luego comérselos entre dos panes, claramente Yubaba no es Vegeta. Y ahí empieza una gran sucesión de hechos que hacen que Chihiro termine trabajando en una casa de baño de la Yubaba, la cual en un destello de maldad y lujuria la despoja de su nombre y hace que se lo olvide. Pero Yubaba no contaba con que Haku, un pibito que se transforma en dragón, Kamaji, Lin y Zeniba la ayudarían a Chihiro porque así son los buenos de esta película, muy colaboradores.

Mientras todo esto pasa, ella intenta descubrir con todas sus fuerzas la manera de devolver a transformar a sus padres, unos chanchos barbaros, en humanos y volver a la normalidad al mismo tiempo que en el transcurso de la historia, se va descubriendo a ella misma y lo que significaron los distintos acontecimientos de su vida. Y bueno, el resto mírenlo ustedes…

El viaje de Chihiro es una metáfora del cambio y el aprendizaje, destacando valores como la responsabilidad, el esfuerzo y el respeto. Ganadora del premio Oscar a Mejor película de animación, si no la viste, te estás perdiendo de un viaje de ida que no se compara con nada que hayas visto.  Mirala y ya te digo: “¡De nada!”

¡Aguante Miyasaki!