Sebastián Davidovsky: “El factor que conecta a todos los engaños digitales es la vulnerabilidad emocional”

Sebastián Davidovsky: “El factor que conecta a todos los engaños digitales es la vulnerabilidad emocional”

El periodista especializado en tecnología habla sobre diferentes tipos de estafas digitales y menciona algunas claves a tener en cuenta para evitar caer en hackeos o delitos virtuales.

Por Milagros Delrieu

Lo que sucede en el mundo digital no queda sólo en Internet, sino que tiene consecuencias en la vida real. Delitos como grooming, ransomware o phishing son ejemplos de engaños digitales que padecieron víctimas reales y que alcanzaron tanto a simples usuarios de la web como a empresas, clubes de fútbol, municipios o la policía.

De eso se trata el libro “Engaños digitales, víctimas reales” de Sebastian Davidovsky -periodista especializado en tecnología, premio ESET al Periodismo en Seguridad Informática en 2017 y 2019 – donde se abordan historias de estafas, secuestro de información confidencial y sextorsión.

“La falta de amor, la falta de sexo, la falta de compañia, la falta de trabajo, la falta de dinero, son ausencias que se manifiestan en búsquedas que pueden terminar en estafas”, asegura Sebastián. 

En diálogo con Uf!, el conductor de “No dejes para mañana” cuenta cómo operan los distintos tipos de engaños digitales, cuáles son sus consecuencias y qué hacer para evitar convertirse en una víctima de estos delitos.

-¿Qué son los engaños digitales y qué consecuencias pueden tener? 

-Los engaños digitales yo los sitúo dentro de delitos, estafas, en los cuales no hay contacto físico entre víctima y victimario, lo que provoca o deriva en ciertas características bastante particulares, que es que aquellas personas que le están robando a una persona, le pueden estar robando a muchas personas a la vez. 

Pueden contener muchísimas consecuencias. En mi libro yo relato distintas cuestiones de pérdida de dinero y de frustraciones. Pero se ven consecuencias muy grandes en términos psicológicos y en términos psiquiátricos, como casos de suicidios. Realmente las consecuencias no tienen mucha diferencia a las consecuencias de delitos o engaños en la vida real.

-En tu libro contás historias reales ocurridas en Argentina, ¿hay algún factor que conecte a todos esos engaños? ¿Por qué razones se puede caer en estas estafas? 

-El factor que conecta a todos los engaños me parece que no es solo la vulnerabilidad técnica sino la vulnerabilidad emocional. Realmente ahí lo que se ve es una falta de “algo” que provoca que los delincuentes puedan engañar a tantas personas a la vez. La falta de amor, la falta de sexo, la falta de compañia, la falta de trabajo, la falta de dinero; muchas faltas que están presentes hoy en la vida y que se manifiestan en estas búsquedas que luego pueden terminar en estafas.

-¿Creés que el forzado paso a la virtualidad que tuvimos que hacer producto de la pandemia ha dado lugar a que ocurra una mayor cantidad de engaños?

-Sin duda. Creo que el forzado paso a la virtualidad, que yo lo llamo exilio analógico -por esto de no tanto transformación digital sino una migración forzosa, obligada, que nos hizo que tuviéramos que pasar a este mundo- ha dado lugar a los engaños digitales. La lógica indica que cuanta más gente haya en un lugar, más posibilidades hay de que haya delito. Eso puede pasar en una ciudad, donde seguramente en los grandes centros urbanos hay más delitos que en los pequeños; y bueno, en el mundo digital, donde se concentra tanta gente y tantas actividades a la vez, también. Así que, sin duda, en la pandemia puede que hayan crecido exponencialmente estos delitos.

-¿Cuáles son los métodos más frecuentes sobre los que se llevan a cabo las estafas? ¿Cómo funcionan?

-Hay algunos que son ataques a infraestructuras, ataques a equipos; y hay otros que buscan el anzuelo en estas vulnerabilidades emocionales que planteaba. Se ven las historias de mujeres que han caído en Tinder u hombres que han sido engañados a través de Facebook con extorsiones, y lo que ves es siempre una dinámica bastante parecida: esta necesidad de la víctima por un lado, de conectar con alguien que le de algo que evidentemente estaba necesitando, y unos estafadores, delincuentes o extorsionadores que entienden muy bien cómo llevar a cabo ese juego, y no solamente con una persona, sino con muchas personas a la vez.

-Además del grooming, ransomware y phishing, ¿hay alguna nueva modalidad bajo la que estén operando actualmente? 

-Si, además del grooming, del ransomware y del phishing hay otra modalidad que es el BEC (Business Email Compromise) que es súper interesante porque lo que hacen los delincuentes ahí es meterse en sistemas y en conversaciones por mail, en general donde uno está queriendo hacer un negocio con alguien. De repente el delincuente se mete con la cuenta de la persona que vende un producto y le dice al cliente: “cambie la cuenta, transferirme acá” y las víctimas, que son las que terminan transfiriendo a una cuenta equivocada, terminan perdiendo miles de dólares. Es una modalidad muy impresionante que apareció en los últimos años y que realmente es muy popular.

-¿Qué características hacen que un sitio o app se vuelva sospechoso? 

-No hay una característica para que un sitio o app se vuelva sospechoso, o mejor dicho, hay muchas. Hay muchos indicadores que nos permitirían entender que un sitio sea de confianza. Primero, obviamente, que sea un sitio conocido, que hemos escuchado en algún lado o alguien haya utilizado; después que tenga https en su dirección (eso da una garantía de que los datos que se están produciendo en ese sitio van a quedar dentro de ese sitio y que no hay un tercero que los esté espiando, aunque en sí no es garantía de sitio confiable). Por otro lado, en fechas como el Hot o el Cybermonday confiar en las páginas oficiales para saber justamente cuáles son las marcas que están dentro de ese evento y no meterse en una página cualquiera que quizás tienen promociones que parecen espectaculares pero que no están dentro del convenio; está bueno entrar desde el sitio oficial a ver cuáles son los sitios que están registrados.

-Muchas veces instalamos aplicaciones o nos registramos en sitios web sin leer los términos y condiciones, ¿qué es lo que generalmente estamos aceptando? 

-Depende qué aplicación o qué sitio. En general lo que estamos aceptando es ceder parte de nuestra privacidad a cambio de que esas variables, que son como declaraciones o gustos que estamos declarando, ellos las puedan utilizar para cuestiones publicitarias, por ejemplo. En general eso, y después dependiendo de las aplicaciones, a veces pueden ceder esos datos a terceros o también nosotros cedemos datos dentro de una aplicación que tiene un mismo grupo, por ejemplo, a través de Instagram damos nuestros datos para que puedan ser utilizados dentro de WhatsApp o de Facebook; entonces hay cosas que hay que mirar para ver también hasta qué punto pueden llegar nuestros datos.

-¿Qué recomendaciones nos darías para evitar ser víctimas de engaños digitales?Nunca, ni los bancos ni el ANSES nos van a llamar para pedir datos. Ya tienen todos nuestros datos, no necesitan llamarnos para pedirlos. Nunca nadie del banco nos va a pedir por mensaje de texto nuestras claves bancarias, nuestro número de token; y no dejarse llevar tampoco por correos electrónicos que intentan llamar nuestra atención, que nos piden acciones urgentes, que nos piden una respuesta inmediata. Creo que serían buenos consejos que engloban un poco la idea esta de prestar atención y no dejarse llevar por los primeros impulsos.