Santiago Llach: “Ya llega el Mundial de Escritura”

Santiago Llach: “Ya llega el Mundial de Escritura”

Nos preparamos para la quinta copa del mundo de escritura, a jugarse a partir del 16 de agosto y hablamos con su creador.

Por Tomás Pelaia

Qué maravillados que van los argentinos por la vida cada vez que se les habla de mundiales. Será que sacan la epicidad que llevamos dentro. En cuanto vemos la palabra escrita en algún lado nos entran las palpitaciones, las ansias de movimiento y la sed de festejos. Basta con pensarlo para que nos asalte el deseo de llevar a cabo una tarea heroica.

Santiago Llach, escritor nacido en 1972 en Buenos Aires, pareciera saber todo esto. La idea de un mundial de escritura surgió en 2013 en uno de sus talleres de escritura y, desde entonces, el proyecto no ha parado de crecer: más de 15.000 personas de 50 países se inscribieron en las tres ediciones de 2020. Hoy en día, el equipo del mundial, lo que llamaríamos la FIFA de la escritura, consta de 60 personas.

La mecánica del mundial es simple y poderosa; no es un concurso literario tradicional. Es una competencia por equipos dividida en etapas. En la primera, los participantes escriben 3000 caracteres cada día, durante dos semanas, ejercicios propuestos por escritoras y escritores reconocidos. En la segunda, cada equipo selecciona un texto para representarlos en la siguiente fase. El objetivo del mundial es incentivar el hábito de escritura y la lectura entre compañeros. A su vez, es una excelente forma de romper el hielo y un lindo envión para aquellos neófitos de la escritura que aún no se han animado a mostrar su prosa.

El mundial de escritura se erige a la primera como una competición, pero es, en realidad, una hermosa excusa: para escribir, para tentar a todas y cada una de las musas, para conocer gente nueva y para compartir esa cosa linda que es estar en un equipo; un Frankenstein que une lo lúdico con el arte y conjuga algo tan personal como la escritura, con los idas y vueltas del trabajo en grupo. Como el dulce de leche, las alpargatas, el asado, la zurda de Messi, los alfajores, la birome y el bypass, el Mundial de Escritura también es argentino.

Para conocer más a fondo la iniciativa, charlamos con su creador, Santiago Llach.

–Primero, ¿por qué un “Mundial” de escritura? 

–Lo de “Mundial” en un principio surgió como un chiste y después se transformó en una ambición. En parte, como que ahora es una realidad hacia la que vamos, porque juegan personas de 50 países del mundo. Juegan en distintos idiomas, la mayoría en español y un 75% son argentinos. Pero creo que en la medida en la que se entere gente de otros países puede seguir creciendo; es una idea que funciona. Por ejemplo, para esta edición abrimos la plataforma en portugués.

–¿Ya andan pensando en la sexta?

–Creo que la próxima, el sexto mundial, va a estar en inglés. La literatura abre mundos. Mundos reales, mundos imaginarios. “Otros mundos”, en un sentido amplio. La literatura tiene que ver con romper fronteras, con la capacidad humana de trascender los límites de lo sensorial y de lo que está a la mano. Eso es un poco a lo que jugamos en el mundial. Va por el lado de conectar gente de distintos países y romper ciertas barreras.

–¿Qué recomendaciones darías a cualquier escritor o escritora que acaba de empezar?

–Bueno, las recomendaciones que yo puedo dar son desde el fracaso. Desde la dificultad de verme con la hoja en blanco y con el deseo de escribir. Me es mucho más fácil encontrarme en la lectura, eso que es el origen de todo. Creo que cualquier escritor lee. Esa es la primera recomendación, leer. La segunda es que hay una parte que tiene que ver con el trabajo y que tiene que ver con lo que podemos llamar “talento”, que es la disposición emocional para jugar, para romper lo preconcebido. Para narrar. Y bueno, hay una parte que es trabajar y sentarse, para eso está el mundial.

–¿Y la otra parte?

–Y, la otra parte tiene que ver con el placer, creo ¿no?.  Con divertirse escribiendo. No es fácil, pero si uno lo logra, eso se transmite al lector. Por eso la comedia es lo más difícil de todo, porque sin humor, sin ironía, no hay literatura.

–Por fuera del mundial, ¿qué actividades estás realizando?

–Bueno, en realidad el mundial es una especie de taller literario gigante, como la prolongación del lugar que yo encontré, que es dar talleres de escritura. O sea, acompañar e incentivar a personas que quieren escribir. Sigue siendo esa mi tarea principal. Ahora se convirtió en una escuela de escritura donde se dan talleres. Yo generalmente doy cursos mas volcados a autores como Borges y Proust, entre otros. Más allá de eso, escribo. Generalmente notas periodísticas. Cultura y opinión.

–La última. Entre clásicos y actuales, ¿qué diez autores son infaltables?

–Bueno, te doy un hilo no muy pensado de mis preferencias arbitrarias. Puede haber otras. En este último tiempo leí a Homero y me parece que en La Illiada y La Odisea hay una clave interesante. Además son divertidos. Después pondría a Borges y Proust; dos escritores opuestos. Uno extenso, el otro intenso. ¡Lorrie Moore! Es una escritora norteamericana que hace cosas increíbles y muy divertidas en cuanto al detalle con el lenguaje. A ver… Homero, Proust, Borges, Loorie Moore… Después, la poesía de Fabián Casas, los cuentos de Magalí Etchebarne. Ana Navajas tiene una novela llamada “Estás Muy Callada Hoy” que me encanta. No puedo no señalarte a Emily Dickinson y a Jerome David Salinger.

El mundial de escritura está a la vuelta de la esquina y la propuesta es tan redonda, que no queda otra que salir a la cancha; solo o con amigos, escribir.