Reseña histórica y controversias cannábicas

Reseña histórica y controversias cannábicas

Por Matías Quintana

El uso del cannabis se remonta a tiempos inmemorables, donde sus primeros usos, o por lo menos de cuales hay registros, llegan al siglo XV antes de Cristo en el continente asiático, donde era empleada en ceremonias religiosas como si fuera incienso. Particularmente en China era utilizada para la relajación y la comunicación con espíritus y el uso de sus propiedades medicinales se remontan a más de 4.000 años en ese país, donde la medicina a partir de cannabis cuenta con registros en los tratados de medicina de esos tiempos.

Las principales ramas del budismo utilizaron el cannabis para la meditación. En India formaba parte de la medicina utilizada para calmar la fiebre, el insomnio y otras afecciones, y a mediados del 1800 se publicaron los primeros artículos sobre las propiedades medicinales de esta planta en ese país. Gran cantidad de países asiáticos y también occidentales produjeron medicamentos a partir de componentes del cannabis. Para la segunda mitad del siglo XIX ya había cientos de estudios científicos sobre sus propiedades.

Galeno, médico y filósofo, que vivió 200 años antes de Cristo, escribió numerosas obras sobre el uso medicinal del cannabis, el cual recomendaba para eliminar las ventosidades y también para tratar dolores en los oídos. Los pueblos árabes, por su parte, utilizaban la planta como medicina para estimular el apetito, desinflamar el sistema digestivo y curar la epilepsia. Algunos países europeos, como Alemania y Holanda realizaban remedios para el reuma, afecciones inflamatorias, reducir vómitos y calambres. En América, el cannabis fue introducido por los españoles y portugueses en Sudamérica y por los ingleses y franceses en el norte. En Estados Unidos formaba parte de los tratamientos farmacológicos y sus derivados se comercializaban libremente en farmacias. 

En 1894 fue publicado el informe de la India Hemp Drugs, que correspondía a estudios realizados por una comisión de médicos indios e ingleses que estudiaron los efectos físicos, mentales y morales del consumo de la planta, y que fue considerado uno de los estudios más completos acerca del cannabis realizado hasta ese momento. El mismo arrojó como conclusiones que “el uso moderado no producía los efectos perjudiciales esperados. Se reflejaba que era el consumo excesivo el que podía ser nocivo para la salud”. El informe también expresaba que “la total prohibición del cultivo, manufactura y la venta de las drogas derivadas de la marihuana no es necesaria ni oportuna en vista de la baja prevalencia de su consumo, de sus consecuencias […] y de la posibilidad de que los consumidores se vean derivados a drogas más perjudiciales”. Para finalizar, agregaba que “es sabido que las acciones que no son perjudiciales más que para aquel que las lleva a cabo no deben ser penalizadas y que no es oportuno hacer prohibiciones que no se pueden hacer cumplir”.

Hasta los inicios del siglo XX, en Norteamérica, el cannabis fue utilizado con fines medicinales llegando a ser utilizado en más de treinta preparados farmacéuticos pero debido a restricciones débilmente argumentadas, y principalmente a la aparición de nuevos fármacos, como la aspirina, su uso fue prohibido en 1937. El aspecto industrial y económico del nuevo siglo daba paso al valor de cambio netamente monetario. Al igual que la prohibición del alcohol, a partir de ese momento fue penado con la prisión el uso del cannabis, y lamentablemente los países occidentales copiaron estas políticas de control.

No es casualidad que en aquellos tiempos comenzara a llamar la atención el aumento de su consumo, relacionándolo a los movimientos que se rebelaban contra los valores sociales establecidos, asociándolo a grupos marginales y a la delincuencia, donde en realidad no ha generado más problemas que los que pueden producir drogas legales como el alcohol o el tabaco. En 1961, la Convención Única sobre estupefacientes condena al cannabis como sustancia con “propiedades particularmente peligrosas” y prácticamente sin valor terapéutico alguno. En 1988, se lleva a cabo la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de Viena donde se diferencia la tenencia para autoconsumo del tráfico de sustancias dejando esto a criterio de cada país y de acuerdo a sus normas legales.

A partir de los diferentes sucesos, es que varios países han dado cuenta de su disconformidad respecto a las restricciones que los organismos internacionales y las potencias mundiales han intentado y en muchos casos logrado imponer. Países como Uruguay y ciudades como Washington y Colorado, donde el uso del cannabis es legal, han entrado en conflicto con las convenciones de la ONU y debaten el régimen mundial sobre la temática. El conocimiento científico actual, y las prácticas que aún se sostienen en relación al uso medicinal del cannabis ponen en total discusión los modelos de prohibición que han sido el resultado de procedimientos y decisiones políticas dudosas.

Todas las controversias suscitadas, así como también sus diferentes usos y en especial el medicinal han abierto un debate acerca de la legalización de esta planta tan emblemática. De acuerdo al estudio “Utilidad terapéutica del cannabis y derivados”, realizado por Lorenzo y Leza, del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, se ha abierto la posibilidad de conocer cómo interviene en múltiples funciones fisiológicas como en el control motor, en la memoria, en la emoción y en la motivación, así como en la ingesta alimentaria entre otros sistemas vegetativos. El informe también manifiesta que “se ha tenido conocimiento de que el sistema cannabinoide endógeno juega un importante papel en la regulación de las respuestas emocionales relacionadas con el estado de ánimo y la ansiedad. En función de diversos factores como la dosis, las características individuales o incluso el contexto en el que es consumido, puede tener efectos ansiógenos o ansiolíticos”. 

A lo largo de la historia el cannabis ha sido utilizado para innumerables fines, desde el aprovechamiento de sus fibras para la confección de tejidos y cuerdas, la utilización como aditivo alimentario, para usos medicinales, y para actividades recreativas en diferentes culturas. Haber descubierto la existencia de un sistema cannabinoide endógeno produciendo estudios sobre su uso medicinal con fines terapéuticos no ha hecho más que demostrar lo que ha ocurrido a lo largo de la historia y el futuro que avecina. La ciencia una vez más pone sobre el tapete un tema tan controversial como es y ha sido el uso del cannabis, que gracias a sus investigaciones saca a la luz alternativas a la medicina tradicional y pone en jaque la naturalización de la medicalización de la salud.