Realidad política: realidades ajenas

Realidad política: realidades ajenas

Por Matías Quintana

Ante un clima primaveral, latente de elecciones legislativas, las pantallas explotan de spots publicitarios partidarios, cruces, denuncias y contradenuncias entre candidatas y candidatos, pero sobre todo, en un ambiente inundado del marketing político tenso y totalmente alejado, a una distancia abismal de la realidad social.

Durante una entrevista brindada el pasado 24 de agosto, el reconocido politólogo Mario Riorda, declaró que el 50% de los discursos políticos son falsos y destacó que “hay campañas con un bajo nivel de compromiso ciudadano”. Riorda es el presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de Campañas Electorales, ALICE, y junto al equipo de Chequeado, realizaron un estudio donde analizaron un periodo de siete años de gobierno, que abarcó el último mandato de Cristina Kirchner y los tres primeros años de la gestión de Mauricio Macri. En palabras de Mario Riorda, la investigación “arrojó que el 50% de los discursos que tenían elementos chequeables, es decir que tenga un número o elemento que pueda ser verificado, porque la mayoría es sanata, inverificable o poco serio, el 50% de los chequeables eran falsos y el otro 50% era verdadero, pero contenían pequeñas trampas discursivas, algo que verdaderamente da miedo, donde solo uno de cada cuatro discursos es verdadero ̈. 

El politólogo y escritor de varios libros sobre campañas políticas, aclaró que esto no ocurre solo en Argentina. El New York Times comprobó que más del 70% de los tweets de Donald Trump eran ficción. En México se hizo un estudio sobre los elementos verificables de las mañaneras, que son conferencias de prensa que realiza el presidente López Obrador, junto a gran parte de su gabinete todos los días y también están sostenidas por premisas totalmente falsas o mayormente falsas, lo que Riorda considera como una característica de época.

Para el autor, la oferta política en Argentina, tiende a agregarse en grandes coaliciones, aunque más no sea para que provoquen las segundas vueltas, lo que significa que la incoherencia dentro de los espacios es más o menos frecuente. En cuanto a las distancias ideológicas realiza las siguientes comparaciones. “Entre Massa y Grabois, demuestra claramente que esa distancia es sideral dentro del oficialismo. La distancia que hay entre los distintos actores de juntos por el cambio, pensemos en un López Murphy por un lado y Santilli o Rodríguez Larreta por el otro, personas que podemos ubicar más cercanas al centrismo, incluso con cierto diálogo histórico con el peronismo, es evidente que la distancia también es gigante y es abismal, por lo tanto, la divergencia es un formato coalicional de época. Antes, cuando teníamos partidos políticos había más cercanía, la dimensión identitaria cobraba otro tipo de sentido que claramente las coaliciones no tienen”.

En la misma sintonía que Riorda, durante la última Audiencia general de agosto, el propio Papa Francisco, denunció fervientemente el virus de la hipocresía, presente tanto en la política como también en la iglesia, la hipocresía de quienes gobiernan que hablan de una manera y viven de otra. El sumo pontífice destaco que: “en la política no es inusual encontrar hipócritas que viven un desdoblamiento entre lo público y lo privado “.

Al mismo tiempo que algunos referentes y líderes mundiales se atreven a desnudar la realidad de la contienda electoral, los datos de los organismos oficiales generan escalofríos en analistas y periodistas. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina, INDEC, expresa que el índice de pobreza  llegó al 42% al término del segundo semestre del 2020, representando casi 7 puntos porcentuales por encima del igual período de 2019.  Para fines del 2020, el país contaba con 18 millones de pobres, y de ellos, 4,5 millones estaban en situación de indigencia.

Mientras los trabajadores de salud de todos los hospitales públicos de CABA se movilizan en reclamo de mejores salarios y que se reconozcan las carreras profesionales de enfermeras y enfermeros; en todo el país, los trabajadores municipales se movilizan por lograr salarios dignos, ya que en muchos distritos no alcanzan a cobrar el mínimo vital y móvil. Desde Jujuy, donde desde hace tiempo se encuentran reclamando por mejores sueldos y condiciones laborales, pasando por Córdoba y hasta en la ciudad autónoma y la capital de la provincia de Buenos Aires. En todos estos lugares, los salarios están muy lejos de cubrir una canasta básica y apenas se ajustan al salario mínimo. 

Ante el breve contexto descrito, pero no menor, retomamos a Mario Riorda, para quien también “existe otra marca de época marcada por la agresividad discursiva y simbólica donde las campañas son verdaderos plebiscitos emocionales de lo que sentimos, más que un cálculo racional de evaluación políticas actuales o futuras. Existe una desafección, que es desapego, una especie de distanciamiento de la ciudadanía con respecto a la política. Genera evaluaciones negativas con las instituciones, descontento y hostilidad, así como cierta falta de apoyo a la idea de democracia. La ciudadanía se siente ajena y siente que la política no le resuelve sus problemas”.

Al calor del agitado clima electoral se le antepone una realidad social con la cual hace años que las y los referentes políticos se encuentran en deuda. En los discursos de campañas prácticamente no se habla de propuestas reales y realizables, donde se hace hincapié en lo personal, en desprestigiar al rival y sonreír ante las cámaras. El show mediático no puede parar, debe continuar y brindar un buen espectáculo ante la audiencia, lo que parece ser el fin real de la escena política del momento.