Políticamente personal

Políticamente personal

Si todes salimos a la calle y hablamos de Género es porque tenemos muchos derechos por conquistar, porque el orden actual nos molesta, nos hace sufrir, nos mata.

Estamos frente al lanzamiento de una revista, ¡y hay tantas cosas de las que hablar!

En lo que a mí respecta, voy a intentar recorrer el camino de la temática “Género”. Venerada por algunes, vapuleada por otres, pero sin duda, muy actual. 

¿Por qué hablar de Género? ¿Por qué ahora “todas las mujeres son feministas”? ¿Por qué aumentan día a día las denuncias por violencia de Género? ¿Por qué todes tienen alguna pregunta sobre su elección sexual, o sobre su identidad sexual? ¿Por qué digo TODES?

Y yo me pregunto: ¿Por qué no? ¿Es acaso muy político? ¿Muy polémico?

Me parece importante que analicemos “lo político” de la cuestión. La partidización de la política en nuestro país muchas veces genera reacciones de rechazo, de desinterés, y también de fanatismo. Me gustaría que pensemos en algo que nos atañe a todes: todes politizamos lo personal, todes llevamos a la esfera de lo público algo de nuestra intimidad. Porque nos sentimos identificades con eso que pasa, porque alguna fuerza interior nos impulsa a involucrarnos, porque nos duele, porque nos cansamos de ver siempre las mismas injusticias. Aunque cueste aceptarlo, todes somos actores políticos. 

Ahora, si una madre sale a pedir justicia por su hijo fallecido está bien, pero si encabeza una lista dentro de un partido político, “quiere fama y dinero”. Si una actriz reconocida denuncia públicamente acoso y/o violación de parte de un compañero, dudamos de la veracidad porque “está de moda eso de la violencia de género”. Se transforma en noticia el cambio de identidad sexual de un hombre que se autopercibe mujer porque es colectivero, y no porque hay una ley que permite esta elección. Se sigue discutiendo cómo estaba vestida y qué hacía en la calle esa chica que desapareció o que fue abusada. Se critica fuertemente a una mujer o un hombre cuando se separan y forman nueva pareja con alguien de su mismo género. Se acuña despectivamente el apelativo de “abortera” para quienes se promulgan a favor de la despenalización del aborto, siendo tan necesaria para evitar miles de muertes que no salen en los medios de comunicación. Ocurren cada vez más femicidios, pero cuando hablamos de eso nos ponemos “pesadas”; o nos tiran balas de goma como a los amigos de Úrsula, una nueva víctima que intentó ser escuchada 18 veces a través de sus denuncias. 

Lo que sucede en la esfera pública nos afecta, y por eso opinamos. Si todes salimos a la calle y hablamos de Género es porque tenemos muchos derechos por conquistar, porque el orden actual nos molesta, nos hace sufrir, nos mata. 

Quiero invitarles a que pensemos y nos expresemos juntes. Algunes abrirán puertas y corazones con sus historias. Otres iluminarán la lucha con sus ideas y postulados. Otres procuraremos desde nuestra práctica, escuchando el sufrimiento y también las alegrías que produce el poder pensarse a sí mismes. Creo firmemente que se puede lograr mucho más desde la ternura y la solidaridad hacia quien tenemos al lado; que desde la profesionalización y el academicismo político.

Lic. en Psicología, Belen Lambert