Norita Musicardi: “El sexo por pura pasión animal es un deleite”

Norita Musicardi: “El sexo por pura pasión animal es un deleite”

La escritora que la rompe en Instagram le contó a Uf! los detalles sobre el lanzamiento de su primer libro y se refirió a la elección de no dar a conocer su verdadero nombre y otorgarle el poder de la palabra a su inmortal personaje.

Por Chicho Ayetz

Tal como nos tiene acostumbrados en las redes, Norita Musicardi dialogó con Uf! sin ningún tipo de filtro. La escritora está por lanzar su próximo libro y adelantó que en él encontraremos todos los textos fieles a su estilo y a los temas que suele abordar en sus publicaciones diarias: sexo, amor, poemas dulces, salados, ácidos y románticos, anécdotas personales dirigidas a su destinatario con nombre… en fin, “Al que le quepa el sayo, que se lo ponga”. 

Además habló sobre la gran dicotomía que la caracteriza: ser popular bajo el anonimato; y opinó sobre los modos de actuar de las personas y su visión sobre el sexo y el amor. 

-¿Por qué elegiste presentarte en las redes como “Norita Musicardi”? 

– Fue el primer nombre que se me vino a la cabeza al completar el perfil. No hay mucha    mística,  ni misterio,  ni una búsqueda, ni un brainstorming detrás.  Me encanta,  claro,  “Esperando la carroza”,  me parece una radiografía casi perfecta de la sociedad argentina con sus claroscuros.  Solo surgió, espontáneamente como casi todo lo que escribí a posteriori. 

-¿Hay algo en particular que te inspire de ese personaje? 

-Podría decir que las características de  “tilinga con estilo”, una apariencia altanera pero un interior de barrio que aflora, esa aparente ternura que deviene en comentarios ácidos, la carita de buena con un interior de zorra, la exageración en los modos y el melodramatismo, el ser mujer, el ser sensual, sexual, el estar comprometida, el rol de amante,  bien podrían aplicarse a Norita Musicardi. 

-¿Cuáles son las ventajas y desventajas de publicar contenido bajo un pseudónimo?

-Desventajas de escribir bajo seudónimo francamente yo no encuentro ninguna. Ventajas, todas. Es un alivio. Para mí es la panacea, pura ganancia para mi molino y disfrute, con mi vida privada celosamente protegida (como si le importase a alguien al fin de cuentas) . Todo me da un andar con liviandad y la libertad de decir verdaderamente “lo que se me canta”. Lo irónico es que aún de forma anónima y “sin filtros”, tengo filtros. Aún no se me ha soltado del todo la cadena. Ahora que estoy trabajando en mi primer libro, podría sí pensar en una desventaja: la de no poder autografiar ejemplares “ao vivo”, o estar en esas mesas de feria, o hacer una presentación. Pero, si lo pienso un minuto más, es un grito de alivio porque le huyo un poco a la gente, me pondría vergonzosa, con pánico escénico, no tengo ansias de protagonismo, cero, al contrario.  Me hago un favor a mí misma siendo anónima. 

-¿Alguna vez pensaste en salir del anonimato y dar a conocer tu verdadero nombre? 

-Ni lo pienso justamente por esta comodidad que siento, porque desde un comienzo estuvo planteado así y también me resulta interesante ese cierto misterio que se creó alrededor. Al no tener un nombre ni un rostro ni referencia alguna, los lectores toman el texto de una forma, no sé… más “pura”; agudizan la imaginación poniendo gestos, asociando situaciones narradas a su propias vivencias, cambian nombres, se identifican de cierta forma, se ponen en protagonistas de las letras y fabulan si soy morocha, si soy rubia. Es un juego con cierto encanto. Quien soy no me parece para nada relevante. No está bueno dar todo servido, masticado, justamente en la era de la imagen y los filtros, yo elijo ser un montón de palabras. 

-La “real Norita”, ¿es como la leemos en las redes? 

-Algo de Norita hay en mí, y algo mío hay en Norita, indefectiblemente. Se entremezclan.  Yo no soy ella, pero como el fruto, tan lejos del árbol no puede caer. Qué porcentaje soy el Doctor Jekyll y cuánta influencia tiene Mister Hyde en lo que escribo, eso queda a criterio de quien me lea y está fuera de mi jurisdicción.  

-¿Esperabas alcanzar tanta popularidad en Instagram? ¿A qué crees que se debe tu éxito allí? ¿Suponés que puede darse por decir cosas que la mayoría piensa y no se anima a expresar? 

-Popularidad es un término que me queda enorme. No me creo popular, para nada, hasta me da gracia, no tengo la menor idea de cómo llegué acá, comenzando con algo tan simple como volcar los pensamientos random que escribía en el celular. Empecé por joder. No tengo un comienzo novelesco, es la verdad, escribía en el aparatito a cualquier hora y en cualquier lugar, de hecho es como lo sigo haciendo a diario, escribo en el teléfono, excepto textos más largos para el libro que lógicamente hice en Word. Cuando tuve un piloncito de frases y ocurrencias abrí la cuenta casi al toque para ponerlas “en algún lado”. Ni se cuál era mi intención, boludear, un poco de catarsis, una vía de escape, aunque no suene muy romántico. En cuanto a decir cosas que varios piensan, sí, posiblemente, de hecho comparten mis textos. “Yo no sabía cómo decirlo, Nora, o no me animaba o no encontraba las palabras, así que mandé tu cartelito, santo remedio y conseguí esa cita, ese beso, esa respuesta, ese garche”. Estoy esperando mi comisión. 

-¿Creés que el mundo necesita más gente que hable sin filtro y que actúe sin vueltas? 

-En un plano general es algo utópico. Norita se manda sin  medir consecuencias, nada debe, nada pide, no tiene contexto, no tiene pasado, no tiene que pagar boletas de luz ni ir al mercado ni poner la cara en la oficina después de haber mandado a cagar a alguien en el laburo. La vida real es más difícil. Pero hablando del amor y del sexo, de las relaciones sentimentales, sí creo fervientemente que solucionaríamos varios temas si fuésemos menos vuelteros, menos retorcidos y más prácticos, ahí las estrategias me parecen estúpidas. Las dilataciones en el tiempo, las esperas, las clavadas de visto son juegos absurdos. Le escapo a eso. Las conquistas serían tanto más fáciles si dijéramos “gusto de vos”, si llamásemos, si contestásemos un mensaje al toque sin especular “ufa, voy a parecer desesperada”. Nada perdemos apostando, solo tiempo que no vuelve. 

-El contenido que solés publicar no se ajusta a los géneros literarios más tradicionales, ¿podemos decir que hay un nuevo género, el de Norita? 

-Me reí con ruido. Género Norita. No sé dónde encuadrarme y tampoco me interesa. Desde el principio dije “escribo” y eso hago. Escribir. Cuando a veces me decían “tus poemas” me sonreía, por esa cosa solemne naftalinosa que trae todavía hoy la palabra poema, ¿no? Sobre todo para los más conservadores de la lengua que se ofenden. Poemas, micropoemas, microrrelatos, frases, pensamientos, no se, que cada cual catalogue como guste. Son textos algunos crudos, con lenguaje contemporáneo, callejero, es lo que me sale. La esencia de escribir así,  mal que caiga a algunos por parecer mil veces chabacana o decir mucho “pija”. Bueno, así es cómo siente Nora al hablar de un hombre, de la forma más verídica. Es lo que hay, al que no le guste que siga de largo. 

-Estás próxima a lanzar un libro, ¿de qué va a tratar? ¿Cuánto tiempo hace que estás trabajando en él? 

-Estamos trabajando para usted, sí, con Editorial La Crujía que me contactó en 2020 a través de quien hoy es mi editor Matías Bauso para hacerme la propuesta de publicar un libro. La Editorial tiene una gran trayectoria en los ámbitos de educación y comunicación y en su relanzamiento, apuesta con todo a otras voces y géneros. El libro va a tratar de todo lo turbio interno de Norita, no crean que me convierto en una carmelita descalza por arte de magia, y tampoco quisiera, tendría que volver a nacer. No me sale. A veces no puedo más de ternura y en otras soy la oveja descarriada hija del infierno. Me dieron total libertad, habrá textos nuevos más largos de los que están acostumbrados a leer en Instagram, relatos de anécdotas de relaciones y situaciones que están dirigidos a destinatarios con su nombre y todo (al que le quepa el sayo que se lo ponga); hay pasajes de Instagram aggiornados, algunos clásicos, posdatas,  poemas dulces, salados, ácidos, románticos y sumamente sexuales. Un mix, la caja de bombones de Forrest Gump, abra el libro en la página que quiera y no sabe qué se encontrará.  La idea es que esté listo para fines de marzo o abril. Es lo lindo de lo tangible, del olor a papel, de leer y releer, de marcar, de regalar, ese gustito que lo digital no tiene, así que estoy feliz con la oportunidad y agradecer desde ya, a quienes me siguen en Instagram que sin ellos del otro lado bancando la parada y apoyando la creación de contenido no sería lo mismo. 

-Para cerrar, Norita habla mucho sobre sexo y amor. ¿Qué visión tenés sobre ellos? ¿Pensás que van de la mano? 

-¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?, decía Groucho Marx. El sexo es sexo, con o sin amor tiene una existencia independiente y es fantástica. El intercambio de fluídos, la piel, la descarga de tensiones, son placeres mundanos altamente disfrutables. Dice Nora: “deberías poder coger sin estar enamorado, si no lo hiciste, aprendelo”. Y con esto no me refiero a coger con cualquiera ni mucho menos, la conexión está o no está, las ganas y el deseo surgen naturalmente, “es la piel que despierta el instinto primitivo, esa piel”, digo en el libro. Tener sexo desprovisto de toda la carga emocional anexada, “me quiere o no, me llama o no, seremos novios o no, es el hombre de mi vida o no”, son mil roscas y mambos que enturbian. Entiendo que hay gente que puede disociar sexo de amor y gente que no, hay quienes necesitan tener un grado de compromiso, involucrar sentimientos, tener proyectos, un conocimiento  profundo del otro para tener una relación sexual, qué sé yo, estar enamorados, sentir algo más que atracción . El sexo con amor es hermoso, único, pero el sexo por pura pasión animal, eso es un deleite.