Nirvana Unplugged: Requiem

Nirvana Unplugged: Requiem

De Cobain ya nos separa un Cobain entero. A 27 años del lanzamiento del “MTV Unplugged in New York”, uno de las mejores presentaciones del clásico ciclo de recitales que fue furor en los noventa, repasamos la música que nos dejó y el mítico y abrupto final de Nirvana.

Por @tomi_pelaia

El unplugged de Nirvana se grabó el 18 de noviembre de 1993, en Nueva York, pero fue lanzado casi un año después, unos meses más tarde de que Kurt Cobain se suicidara. Fue estrenado un primero de noviembre de 1994, hace exactamente 27 años.

El recital es recordado como uno de los mejores del formato “desconectado” que solía gestionar la MTV durante la época. Alice in Chains y Pearl Jam, colegas de Nirvana en la escena grunge de los noventa, también participaron del ciclo y dieron presentaciones formidables. Más tarde, la cadena acercaría el formato a Sudamérica, con lo que nos haríamos de uno de los mejores recitales en vivo de la década: “Confort y música para volar”, de Soda Stereo.

La presentación contó con la formación clásica de la banda y con la reciente adición de Pat Smear, ex Germs, que luego sería parte de Foo Fighters en dos periodos: entre 1995 y 1997, y desde 2010 hasta la actualidad. Novoselic fue un soporte monumental y Grohl se lució en un área de sutilezas al que no nos tenía acostumbrados. Pero el gran tema fue Cobain. Es hacia aquella noche de noviembre del 93´ que corren los críticos y melómanos para intentar explicar un poco su leyenda; meses más tarde, en marzo del 94’ casi moriría de una sobredosis en Roma. Muchos señalarían el evento como un intento de suicidio. El 8 de abril del mismo año, su cuerpo fue hallado sin vida en su casa de Seattle.

El recital fue una antología que puso particular ahínco en las raíces musicales de Cobain, nos permitió ver a Grohl en plano bajista (mientras tocaba el hi-hat con el pie) y a un Krist Novoselic con el acordeón (“Jesus Doesn´t Want Me for a Sunbeam”). La banda abrió con “About a Girl” y realizó covers a diestra y siniestra. Tres a The Meat Puppets, uno a The Vaselines y uno a David Bowie (una hermosa version de “The Man Who Sold the World”). Hay un mecanismo en la cabeza del músico que nos dice que los covers los hacen los artistas para darse el gusto; no es la ley, pero por lo general son más un chiche para uno que para el público. Cobain tocando para Cobain.

Y nos supo a réquiem; hay quienes se acomodan en la silla y aseguran que el escenario estaba decorado como un funeral. Lirios y velas negras. Quizás un ritual. La elección del repertorio no fue cosa menor tampoco. Se apoyaron en gran cantidad de reversiones y la lista estuvo cargada de una emocionalidad casi sobrenatural. La elección de “Where Did You Sleep Last Night” como cierre final, es un tema aparte.

La canción, profundamente cargada de una atmosfera ominosa y oscura, narra la historia de un hombre que, tras un desengaño amoroso, interroga a una mujer sobre dónde ha pasado la noche; ha muerto y lo hace desde el más allá.

My girl, my girl, don’t lie to me

Tell me, where did you sleep last night?

In the pines, in the pines

Where the sun don’t ever shine

I would shiver the whole night through

Mi chica, mi chica, no me mientas

dime, ¿dónde dormiste anoche?

Entre los pinos, entre los pinos

donde el sol nunca brilla,

estuve tiritando toda la noche

Es una pieza lenta y despojada que pone la piel de gallina. Probablemente uno de esos momentos-oscuridad del rock: la canción fue escrita por el legendario blusero Leadbelly, quien pasara veinte años en prisión por asesinato, y sobre quien se rumoreara, había matado a su mujer. A los noveles les resultará rara la elección; terminemos con “Smells Like Teen Spirit” y tiremos la casa por la ventana ¿no?. “Where Did You Sleep Last Night” es una extraña opción para cerrar un recital, no importa cuán unplugged sea.

Sí. Tan extraña que, en el genio musical de Cobain, nos tuvimos que preguntar si no había sido adrede. Si había un mensaje entre líneas.

Como con mucho de lo que pasa en el rock, nos quedamos en el terreno de la hipótesis. Suponemos. Es lo que nos toca hacer cuando tratamos de dilucidar un poco de su magia inexplicable. ¿Cómo es que Charly sobrevivió tirándose de un noveno? ¿Qué hubiera pasado si Clapton se subía al helicóptero en lugar de Stevie Ray? ¿Robert Johnson le vendió el alma al diablo? ¿Anita Pallenberg era realmente bruja? Así nos ha tenido Cobain los últimos 27 años: preguntándonos. Ha sido una figura inspiradora y a la vez enigmáticamente dolida. “Troubled souls unite, we got ourselves tonight” (“Perturbadas almas únanse, esta noche nos tenemos a nosotros mismos”), dijera Pearl Jam en la letra de “Leash”; nos cabe creer que Kurt Cobain iría entre los invitados VIP a esta fiesta. Cuando asistimos al lanzamiento del unplugged en Nueva York, no quedó otra que suponer un mensaje subliminal en el tema de cierre. Cobain sabía. Y, al menos, nos dejó una pista.

Hay momentos en la música en los que se nos permite otear un poco las cosas verdaderamente incomprensibles y, hacia el final de “Where Did You Sleep Last Night” pudimos ver a Cobain en la totalidad de su esplendor místico. Esas son las cosas del rock. Cobain da el grito final de la canción con los ojos cerrados, se interrumpe y lanza una mirada a través del cuarto. A través de todo. Hay una suerte de epifanía en el gesto, y nos asusta esa idea con el diario del lunes en la mano.

No sabemos ni sabremos nunca qué vio. Pero sabemos que vio más que nosotros.

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