Marcelo Curotti: “Hacer una obra de teatro es como estar vivo”

Marcelo Curotti: “Hacer una obra de teatro es como estar vivo”

En diálogo con Uf!, el director de la Escuela Municipal de Circo hizo un recorrido por los momentos más destacados de su carrera profesional y opinó sobre la situación actual del teatro y el circo. 

Por Milagros Delrieu

Marcelo Curotti comenzó su camino actoral estudiando. Pasó por el Centro Cultural Rojas, el Teatro Municipal San Martín, la Escuela de Mimo Lerchundi de Escobar y el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Años más tarde, inició gimnasia deportiva en la Escuela Argentina de Gimnasia hasta que empezó a incursionar en elementos más específicos del circo, como tela, trapecio y fuerte gran volante y equilibrio sobre alambre, que se convirtieron en las dos especialidades con la que trabaja actualmente. 

Hoy en día, Marcelo dirige la compañía de teatro La Peste y la Escuela Municipal de Circo, Astrolabio; aunque tiene una larga trayectoria, que va desde De La Guarda y Vivarte hasta Fuerza Bruta y el Circo Rodas, entre muchas otras interpretaciones como actor en un gran número de obras. “De La Guarda fue mi primera experiencia profesional. Fue aprender a estar en lo que es una mega producción, donde hay que estar muy lúcido. Fue mi primer trabajo, mi primera gira como artista internacional; porque hasta antes de eso yo no había salido nunca del país, ni como civil ni como artista, y De la Guarda fue la primera compañía con la que estuve tres años y medio viajando”, comentó. 

Además, el artista le contó a Uf! detalles sobre su participación en la apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, la obra que estrenó el año pasado, “120 kilos de Jazz”, su papel en la película “La Leyenda del Cóndor Ciego” y sus próximos proyectos. 

-De todas las experiencias que viviste hasta el momento, ¿cuál fue la que más disfrutaste, la que más te gustó o la que más te “marcó” en algún sentido? 

-La experiencia que más me marcó quizás fue el espectáculo “Villa-Villa” con la compañía De La Guarda, porque a los cinco meses de haberme recibido ya estaba viajando a Australia para hacer mi primera gira internacional con una compañía con la que había soñado alguna vez cuando era estudiante. Me presenté al casting con audiciones que duraron entre tres y cuatro meses, con 2000 postulantes, y quedé. Entonces, por el esfuerzo que significaron las audiciones, la cantidad de postulantes y la experiencia que después me brindó como profesional, fue lo que más me marcó. 

-¿Cómo llegaste a formar parte del elenco de Fuerza Bruta? 

-Después de esos tres años y algo que estuve con De la Guarda, la compañía dejó de existir y me invitaron a unas audiciones para Fuerza Bruta. Diqui James también había sido el director y creador de De la Guarda; y muchos de sus creadores estaban todos con Fuerza Bruta, habían creado la nueva compañía; y como ya me conocían, me invitaron a hacer una audición con todos los ex De la Guarda. Fue una audición larga, éramos 50, duró alrededor de dos meses, y luego de ese tiempo quedé para formar parte del elenco de Fuerza Bruta, con quien después estaría 12 años trabajando. 

-¿Cómo fue la experiencia de participar de la apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud? 

-Fue increíble, fue algo fuera de serie. Yo suponía que lo que hacíamos con De La Guarda o con Fuerza Bruta era una megaproducción. Pero cuando empezamos a armar los Juegos de la Juventud me di cuenta de que lo que habíamos hecho antes a nivel producción era ínfimo. Comenzamos trabajando en el Estadio Islas Malvinas, después en el Obelisco y el día de la actuación en sí fue una locura, una cosa completamente fuera de órbita: calles cortadas de punta a punta, militares, policía; no quedaron sin contratar compañías de iluminación  y de sonido, porque no alcanzaban los materiales para poder lograr hacer todo lo que había que hacer, fue todo de un nivel gigante.  

-¿Cómo se encuentra la Escuela Municipal de Circo en este momento? ¿Pudieron retomar algunas actividades? 

– Sí, pudimos retomar las actividades de clases bajo protocolo, con nueve alumnos por curso. Y por lo menos pudimos volver a funcionar, que es lo más importante. Porque después de un año de inactividad, esa falta de entrenamiento y de trabajo se ve reflejada en todos los alumnos, desde los más chicos hasta los más grandes. Nosotros empezamos en diciembre y recién ahora estamos volviendo a ponernos a punto como para empezar a tener un trabajo de entrenamiento anual con mayor rendimiento y mayor capacidad.  

-¿Qué disciplinas circenses se enseñan en Astrolabio Circo? 

-En Astrolabio en este momento se están dando clases de tela, trapecio, acrobacia, equilibrio sobre rolos, equilibrio sobre alambre y trabajos de parada de manos. Siempre estamos pensando talleres nuevos; por ejemplo, hasta antes de la pandemia estuvimos haciendo trabajos de “troupe”, que son acrobacias combinadas, de más de tres personas. 

-Volviendo a la actuación, ¿de qué trata “120 kilos de Jazz”, la obra que estrenaste el año pasado? 

”120 kilos de Jazz” se trata de una historia de amor, en la que Méndez está enamorado de la chica linda del pueblo y hace un sinfín de cosas para poder verla. Es una historia de amor no correspondido donde, en el transcurso de la obra, él va haciendo de todo para que ella note su cariño, su presencia, su amor. 

-¿Cómo te sentiste con la adaptación forzada a la virtualidad? ¿Creés que se pierde la conexión con el público? 

-No se cómo me sentí, fue algo que tampoco me lo pregunté. Mientras lo estaba haciendo lo hice y ya. Yo estrené la obra por streaming, la filmé y luego se puso en una plataforma y la gente la miró. Y un poco lo que supe fue lo que la gente opinó sobre lo que vio. Entonces en ese momento no tuve ninguna cuestión emocional presente. Ahora este año la estrené en un teatro, y ahí sí me di cuenta de que lo que había hecho antes por streaming no era la obra, sino otra experiencia que no podemos ni siquiera llamarla teatro, ni teatro virtual, ni nada. El teatro virtual no existe. Es un invento que hicimos todos, fue como una licencia que todos estuvimos de acuerdo en hacer, pero el teatro es presencial, es algo que no tiene adaptación alguna. Lo que es arte vivo es un actor frente a un artista, o a una obra artística; y eso se siente como estar vivo. Tanto los miedos como las satisfacciones te suceden en ese momento, mientras vas haciendo las cosas. El salto al vacío que el artista hace cuando se levanta el telón para empezar a actuar no existe en la virtualidad. Y en ese encuentro entre el espectador y los artistas, que están viviendo ese momento juntos, es donde sucede la creación artística. 

-¿Cuál fue tu rol en la película que se rodó en Saladillo, “La Leyenda del Cóndor Ciego”? 

-Mi rol fue hacer de uno de los asesinos que iba en busca de Lavalle y luego perseguía al jinete que tenía supuestamente la cabeza de Lavalle consigo. El personaje es un indio que había estado bajo el mando y se habría criado bajo la esclavitud del líder de la cuadrilla. Fue un trabajo que para mi estuvo muy bueno, una experiencia increíble. Yo había hecho cine muchos años atrás, pero no con un personaje como este, que era un personaje importante dentro del entramado de la película. 

-¿Estás preparando nuevas obras o espectáculos para estrenar próximamente? 

-Estoy preparando una obra nueva, con La Peste, la compañía que dirijo, que es una serie de obras cortas, que irían todas juntas enlazadas en una sola producción. Después con Astrolabio estamos preparando un espectáculo para estrenar a fin de año o el año próximo, con un grupo reducido de alumnos, que es el grupo de avanzados, que tienen entre 13 y 16 años; y por último, comienzo en estos días un montaje con una compañía de danza teatro en la ciudad de Lobos. 

-¿Qué le dirías a alguien que le gustaría empezar a hacer circo o actuación pero que aún no se animó?

Si hay alguien que tiene el deseo, que le gustaría hacerlo, que está con inquietudes, que se anime. Que lo más difícil es llegar hasta el lugar, inscribirse y perderle el miedo a exponerse un poco en las clases con los compañeros y los profes, pero en realidad están todos en la misma y después el circo y el teatro, como cualquier rama del arte, es un juego y se aprende jugando. Que no dejen pasar el tiempo.