Luciano Coppari: “Lo único que puede opacar una lágrima es la risa”

Luciano Coppari: “Lo único que puede opacar una lágrima es la risa”

Por Jorge Ayetz

Lucho es equilibrista, acróbata, músico, actor aficionado, productor, y en esta charla con Uf! hizo reflexiones del tipo “la risa es el arma más poderosa que tenemos” y “el arte no tiene techo y siempre se puede hacer más”.

Embarcado en la producción de una de las bandas más pujantes de la actualidad en Saladillo y la zona, como lo son nuestros amigos de Que Reviente la Comisión, y siendo parte de Astrolabio Circo entre otras cosas, Luciano se tomó un recreo para hablarnos de lo que queríamos hablar: qué es ser artista, cómo lleva su arte día a día, cuál es su feed-back con las disciplinas que lleva a cabo y, de yapa, un repaso de su etapa de lo que en Uf! llamamos “Lucho Rock”.

-¿Qué es para vos ser artista?

-Para mí ser artista es tocar el cielo con las manos. Es lo más lindo que me pasa, poder hacer lo que realmente me gusta, expresar, sentir, transmitir y recibir cariño son sensaciones hermosas. Yo siento que soy artista desde que tengo uso de razón. Uno nace con ese no sé qué que te hacer ser distinto (ser mandado, cara dura, extrovertido), recuerdo que desde muy chico en cada acto que había en la escuela era el primero en decir “yo actúo”. Para mí el arte fue uno de los factores más importantes que tuve en mi vida, para no sentir vergüenza de quién soy, cómo soy y para saber que todo lo que uno sueña se puede lograr con disciplina y dedicación.

-¿Qué representa en tu día a día cada disciplina que hacés?

-Hago varias disciplinas: equilibrista, acróbata, músico, actor aficionado y productor. Claro que en mí día a día todas esas disciplinas tienen su lugar. Me representan todos los días porque ya son parte de mí, cuando no estoy entrenando circo, estoy ensayando con la banda, en alguna clase de teatro o craneando alguna producción. Soy una persona que estoy todo el tiempo con ganas de hacer, imaginate que son parte de mi día a día y eso es lo que realmente me hace muy feliz, porque el arte no tiene techo y siempre se puede hacer más.

-¿Qué te da cada una de las disciplinas que hacés y qué le das vos a esas disciplinas?

-Bueno todo lo que hago y he hecho me ha dado muchísimas alegrías y frustraciones. A veces se entrena mucho para lograr algo y en todo ese tiempo uno se frustra mucho cuando las cosas no salen. Pero se vuelve a intentar e intentar hasta que lo lográs, por eso se invierte tanto tiempo y dedicación. El arte ha dado muchas alegrías, anécdotas, conocer gente es muy lindo y gratificante, el cariño del público, los aplausos y las devoluciones. Hace unos años atrás trabajé para una compañía de teatro y circo llamada Circo del Horror en el cual pude recorrer escenarios como el Konex, Vorterix, Auditorio Oeste, Teatro Ópera, Teatro Greison, Groove, entre otros, y el placer de poder abrir las tres noches de Cosquín Rock 2017, eso realmente fue cumplir un sueño. También poder estar en muchas producciones de Astrolabio Circo y otras compañías. Se le dedica mucho tiempo pero después tenés el premio.

-¿Qué lugar ocupa la risa en tu vida y cómo ves que influya en los demás?

-En mi vida la risa ocupa sin dudas el primer lugar. Amo reír, hacer reír y que los demás se rían conmigo. No soy clown pero admito que soy un clown de la vida, en algunas acciones o simplemente en cualquier contexto busco hacer cositas para que la gente se ría. En mi familia no puede faltar ese momento, mi papá es una persona muy alegre y le gusta hacer reír, claramente eso lo saque de él. Lo único que puede opacar una lágrima es la risa, creo que es el arma más poderosa que tenemos.

-¿Qué se siente llegar a estar en canales como Telefé, El Trece, Canal 9 y América?

-Es tocar el cielo con las manos, porque a mí desde chico me interesó el mundo de la tele, y siempre decía que quería estar ahí. En el 2005 quedé en reality Gran Hermano después de varios castings, quedé de segundo suplente y esa fue una experiencia increíble. Al pasar los años, cuando empecé en el circo, Claudio “Peluca“ Brusca, a quien siempre le agradezco infinito y quien es productor general de Guido Kaczka, él me llevó a un programa de talentos y desde ahí se vino una movida muy linda por varios canales y programas de la televisión argentina. Lo más loco fue hacer el número de equilibrio en un programa de Canal 9 solo frente a Ricardo Darin y frente a muchísimas celebridades más. La tele me encanta, también hice muchos amigos ahí adentro, conocí bastante gente. Realmente es una puerta gigante y te genera mucho laburo, es una muy buena publicidad.

-Contame de tu etapa de “Lucho Rock“, desde tu primera banda pasando por “Los Picapiedras” hasta tu parte de productor de “Que Reviente la comisión”

Comencé con mi primera banda Zona 3c a los 14 años, éramos muy chicos y vivimos experiencias muy zarpadas, ganamos varios concursos, fuimos finalistas de torneos bonaerenses en Mar del Plata y eso nos permitió ser soporte de varias bandas reconocidas del rock nacional como Airbag, Virus, Catupecu Machu, Ratones Paranoicos, Jóvenes Pordioseros y Árbol. Luego de otras bandas que pasaron armamos Jaque Mate, una banda donde reversionábamos covers de rock y pudimos lanzar un disco, un videoclip y tocar en muchos boliches de la zona. Al tiempo, con amigos, armamos el proyecto Lola y Los Picapiedras de Cracovia donde entremezclábamos el teatro con la música dentro de una lista de temas muy divertido. Y hace unos años que estoy en la banda Que Reviente La Comisión, en la cual soy músico y los chicos me dieron la posibilidad de ser el productor de la banda. Me gusta veranear mucho los shows, los videoclips, me parece una banda con un potencial musical interesante y hace unos años venimos metiendo mucha producción a los shows en vivo y eso al público le encanta. Con QRLC tuvimos la posibilidad de compartir escenarios con Piti Fernández, Las Pastillas del Abuelo, Los Caligaris y La Mancha de Rolando, entre otras.

-¿Cómo cerramos esta nota?

Como digo siempre todos podemos cumplir nuestros sueños, solo tenemos que salir a buscarlos, con el mentón arriba, el pecho inflado, los brazos en alto y a escuchar los aplausos, porque ahí es cuando te das cuenta que podés tocar el cielo con las manos.