Los Mitchell van contra las Machines

Los Mitchell van contra las Machines

Si queres ver una peli animada diferente, para pasar por todos los estados emotivos y terminar un poquito emocionado, La familia Mitchell vs. Las Máquinas es una excelente opción.

Por Jorge Ayetz

Más que elogiada por la crítica y catalogada así nomás como uno de los estrenos “más puramente disfrutables de Netflix en mucho tiempo”. Todo eso es esta peli: emoción, adrenalina, complicidad y destellos cómicos. La animación es espectacular y propone algo a lo que no estamos acostumbrados. Es cursi sin serlo e interpretado por un adulto con problemas de concentración, que la miró en dos partes, es una joyita. No me juzguen. 

La ambigüedad en esta película es algo recurrente y plantea cosas muy actuales, que muchas veces nos tocan la espalda pero preferimos mirar para otro lado. La tecnología como solución y problema en sí misma, la familia como unión y conflicto, la hermandad como una amistad eterna y a la vez como desacuerdo y consenso, figuras familiares que median los conflictos mientras otras confrontan, nostalgia e inocencia. 

Todo esto abordado por un hilo conductor hermoso, que parte desde que Katie, la hija mayor de la familia, muy talentosa en YouTube, se tiene que ir a estudiar para cumplir su sueño, hasta que en el viaje a la escuela se re pudre todo y hay un temita con muchos robots. Por suerte esta familia al parecer disfuncional, tiene con qué arreglárselas. Más allá de lo épico que resulta quedar como los últimos cuatro humanos libres en todo el mundo, se aborda el conflicto de un monopolio tecnológico y la avaricia de su creador ahora manejado por sus propios inventos.

Párrafo aparte para Aaron, el fan de los dinosaurios que nos llena de momentos abrazables; la mamá de todo esto, Linda, que es una guerrera estilo samurái que defiende lo suyo y Rick, que nos enseña que tener un destornillador a mano es la mejor opción para todo. 

Puedo tirar más datos de color, como que uno de los mayores héroes es un perrito divino llamando Monchi, que es el talismán sagrado de esta peli y que se llevó todo mi amor y que morí lentamente en el transcurrir de los minutos de ganas de tocarle la panzita. Pero no se las voy a quemar, si quieren ver algo que está realmente bueno, metele a Nesflix que está ahí, a un solo click de alcance, como casi todo.