La Era del “home office“: cómo trabajar desde casa y no dañarse en el intento

La Era del “home office“: cómo trabajar desde casa y no dañarse en el intento

En una columna acorde a la época que vivimos, Martin Pazos nos resume los derechos y cuidados que hacen falta para teletrabajar.

Por Martín Pazos

Si la virtualidad permitió que el “home office“ se convierta en una práctica cada vez más recurrente en las grandes empresas del mundo, la pandemia resolvió que el teletrabajo llegó para quedarse. A partir del 20 de marzo de 2020, un gran porcentaje de los trabajadores de nuestro país se vieron obligados a hacer su trabajo habitual desde sus hogares de un día para el otro. El traspaso de la oficina a la casa fue urgente y necesario: pero ahora es igual de urgente y necesario hacer una revisión sobre cómo estamos trabajando para no dañar nuestro entorno y nuestra salud. 

¿Qué es el teletrabajo o “home office“?

El contrato de teletrabajo existe cuando se realizan actos, obras o se prestan servicios propios del contrato de trabajo, ya sea desde el domicilio del trabajador o desde lugares distintos al establecimiento del empleador. Por lo general, además, se llevan a cabo por medio de tecnologías de la información y comunicación.

Por el contrario, no se aplica la ley de teletrabajo cuando la prestación laboral se realiza en los establecimientos, dependencias o sucursales de clientes que reciben servicios continuos y regulares del empleador. Tampoco se aplica la ley de teletrabajo cuando la prestación laboral se realiza en forma esporádica y ocasional en el domicilio de la persona que trabaja.

¿Qué debe brindarnos nuestro empleador para hacer “home office“?

Según la Resolución 1552/2012 de Teletrabajo, las condiciones que pone el Ministerio de trabajo, empleo y seguridad social al empleador son de proveer:

·         Silla ergonómica.

·         Extintor portátil contra incendio (Matafuego de 1 kg. a base de HCFC 123).

·         Botiquín de primeros auxilios.

·         Almohadilla para ratón (“pad mouse”).

·         Manual de Buenas Prácticas de Salud y Seguridad en Teletrabajo.

¿Qué es el “riesgo ergonómico“ en oficina?

El riesgo ergonómico corresponde a aquél que se origina cuando el trabajador interactúa con su puesto de trabajo y cuando las actividades laborales presentan movimientos, posturas o acciones que pueden producir daños a su salud.

La ergonomía en trabajos de oficina busca corregir y diseñar el ambiente laboral con el objetivo de disminuir riesgos asociados al tipo de actividad: movilidad restringida, posturas inadecuadas, iluminación deficiente y sus consecuencias negativas sobre la salud y el bienestar de las personas.

El trabajador de oficina se caracteriza por pasar la mayor parte del tiempo en posición sentada, por eso es importante realizarlo correctamente. Si bien se trata de un sector que no está asociado a una accidentalidad alarmante, el contexto de pandemia, la nueva virtualidad laboral, el incremento de trabajadores que cambian su entorno de trabajo habitual por el home office, y lógicamente las condiciones inadecuadas del hogar para realizar trabajos de oficina, dan lugar al mantenimiento de posturas forzadas que constituyen el origen de efectos nocivos que se hacen patentes a corto, medio y largo plazo en forma de fatiga, dolores y lesiones (patologías en la zona cervical, síndrome del túnel carpiano, dolor lumbar, etc).

¿Qué medidas debemos adoptar para prevenir estas patologías?

Lo que buscamos a la hora de hablar de prevención de riesgos ergonómicos es básicamente adaptar el puesto de trabajo a la persona, es decir, acondicionar tu espacio de trabajo (escritorio, computadora, silla, iluminación) de forma que permita trabajar manteniendo posturas y posiciones correctas, que disminuyan la posibilidad de una patología o lesión muscular esquelética.

La primera recomendación es definir el espacio de trabajo 

El espacio de trabajo debe ser en lo posible lo más insonoro posible (por ejemplo, que no ingrese constantemente ruido de la calle), y debe contar con ventilación e iluminación natural (cerca de una ventana por la cual ingrese buena luz). De lo contrario, hay que contar con una iluminación general que permita visualizar la pantalla y espacio de trabajo claramente, y una iluminación localizada para aquellos trabajos que requieran lectura de documentos en formato papel o mayor precisión de lectura /redacción.

Una vez definido el espacio podremos adoptar las siguientes medidas ergonómicas:

El asiento

En caso de contar con una silla “de escritorio” o “ergonómica“, buscaremos que esta permita:

  • Regulación en altura de asiento
  • Regulación de altura y reclinación de respaldo
  • Regulación de apoyabrazos
  • Contención lumbar

La forma correcta de utilizarla será:

  • Ajustar la altura del asiento para que permita apoyar los pies completamente sobre el suelo formando un ángulo de 90° en las rodillas.
  • Ajustar el apoyabrazos a una altura que permita posicionar los codos en un ángulo de 90°.
  • De no poseer apoyabrazos o regulación, buscar esta misma posición apoyando los antebrazos sobre el escritorio.
  • Buscar que las muñecas y antebrazos queden en línea recta al teclado.
  • Ubicar la zona lumbar lo más cerca del respaldo, de forma que permita la contención total de esta zona.
  • Reclinar el respaldo en un ángulo apenas mayor a 90° (lo ideal sería 100° a 110°).

El monitor

Las siguientes medidas son tanto para PC de escritorio como para portátiles, con la excepción de que a últimas deberíamos adaptarles un teclado y un mouse.

  • Ubicar el monitor a una altura que permita apoyar completamente la espalda contra el respaldo y la vista quede en línea recta al borde superior de la pantalla, a una distancia de 40 cm a 70 cm aproximadamente.
  •  Ubicar la pantalla de forma que podamos trabajar de frente a la misma, sin rotación de cuello o tronco para visualizar la misma.
  • De no ser posible en PC portátiles el uso de teclado y mouse adaptable, utilizar un punto intermedio de altura e inclinación. Una buena opción son las plataformas para notebook.

Podemos observar que la postura correcta de muñecas no será la más adecuada, tampoco coincide con las recomendaciones previas, pero podemos buscar un punto intermedio que no implique la postura forzada de columna cervical y dorsal, según nuestras posibilidades de adecuación a nuestro puesto de trabajo. 

Teclado y mouse

Sobre este punto es relevante aclarar que lo más importante es ajustar altura de silla, escritorio, apoyabrazos y accesorios como cuadernos y hojas de una forma que permita siempre mantener un ángulo de los brazos de 90° a 100° y una línea “recta” entre el antebrazo y la muñeca.

Sumado a esto, para favorecer el descanso de uso de mouse y mantener la posición recta de la muñeca, es importante el uso de almohadilla de gel sobre el mouse pad.

También tenemos opciones ergonómicas que pueden aún mejorar la condición. Por ejemplo, los mouses ergonómicos se adaptan a las características y ángulos normales del cuerpo, sin necesidad de alterar los mismos. Permiten trabajar de forma cómoda contribuyendo a adoptar posturas naturales y a mantener la musculatura relajada.

Los teclados ergonómicos, por su parte, también buscan respetar y mantener durante el trabajo las posiciones y ángulos normales de antebrazos y muñecas, como vemos en la imagen.

Escritorio de trabajo

Las dimensiones de la mesa deben ser suficientes para que el usuario pueda colocar con holgura los elementos de trabajo y, más concretamente, para que pueda situar el monitor a la distancia adecuada (40 centímetros como mínimo) y que exista un espacio adecuado delante del teclado para apoyar las manos y los brazos.

Los elementos de trabajo se deben colocar de manera que no se realicen giros ni movimientos forzados. Es decir, ordenarlos de forma que las tareas más habituales se realicen de forma cómoda, dentro del alcance manual óptimo.

Por ejemplo, se pueden acomodar teclado, mouse, teléfono y libreta en un radio que no supere los 40 cm de distancia. Y lapicero, abrochadora y carpetas poco uso, en radios más lejanos, ya que no son de uso tan frecuente. Esta distribución evitará movimientos y esfuerzos innecesarios durante la jornada laboral.

En el mejor de los casos, sería ideal contar con un escritorio en ángulo o con una curvatura que permita estar “dentro“ del mismo, y así facilitar el apoyo de brazos y el alcance a las distintas zonas dependiendo la frecuencia de uso.

Otro punto importante son las superficies de apoyo. De ser posible, buscar que las mismas sean redondeadas, con el fin de evitar el “estrés por contacto”: esto se basa en la concentración de presiones en una pequeña parte del cuerpo debida al apoyo con algún elemento del entorno de trabajo. Si la presión es excesiva y/o la superficie de apoyo es pequeña, se produce un efecto negativo debido a que se dificulta el riego sanguíneo en la zona. 

PAUSA ACTIVA

Las pausas activas son breves descansos durante la jornada laboral que sirven para recuperar energía y mejorar el desempeño y eficiencia en el trabajo. Se realizan a través de diferentes técnicas y ejercicios que ayudan a reducir la fatiga laboral, los trastornos osteomusculares y prevenir el estrés.

Una recomendación sencilla es romper con la posición estática de oficina cada una hora u hora y media caminando, realizando distintos movimientos de elongación cervical, o bien realizando movimientos sobre el propio banco de trabajo algunos minutos para luego volver a la posición de trabajo. 

En resumen, hacer “home office“ no significa solamente contar con una computadora, un escritorio y conexión a internet. La postura a la hora de trabajar y los elementos que se tienen para hacerlo son claves para no dañar la salud y el bienestar de los trabajadores e, incluso, la productividad de la empresa.