La banda más grande de la historia

La banda más grande de la historia

Un poco de perspectiva

Por Tomas Pelaia

Entre 1963 y 1970 ocurrieron muchas cosas.

Fue la era de las independencias africanas y la época en la que Estados Unidos comenzó a orquestar golpes de estado en América Latina. Hubo tiempo de llegar a la luna y de festejar Woodstock. De llorar al Che Guevara y a Sam Cooke, y de festejar el arribo de Chris Cornell, Andy Wood, Layne Staley y Kurt Cobain, figuras fundacionales del grunge. Es en estos años que se da la explosión del movimiento hippie, el asesinato de Kennedy y la aparición de la Familia Manson. Kubrick se despacha con 2001: Odisea del Espacio y García Márquez publica Cien Años de Soledad. Fiel a su tradición armamentista, Estados Unidos prueba otro centenar de armas nucleares. Acá en Argentina, mientras, una democracia muy delicada es constantemente interrumpida por dictaduras. Al menos se edita por primera vez Mafalda y se forma Los Gatos, que le van a dar una buena patada de inicio al rock nacional.

Pudiera parecer, por el volumen de lo acontecido, que se trata de mucho tiempo. Pero la realidad es que el período alcanza apenas para contener un solo mundial de futbol o las siete primeras temporadas de Game of Thrones. En los parámetros de la historia grande, no es más que un vuelto. Poco más que 2600 días.

No obstante, es lo único que necesitaron cuatro niños de Liverpool para cambiar el curso de la música para siempre: entre el 22 de marzo de 1963 y el 8 de mayo de 1970, encapsulados entre Please Please Me y Let It Be, es que vivieron The Beatles, la banda más grande de la historia.

El fenómeno Beatle

Cuantificar a los Beatles es un error, partamos por ahí. Podemos desvivirnos en números fríos de ventas de discos, recitales multitudinarios e instalación de productos en el mercado, pero no haríamos más que perder de vista la verdadera potencia de la banda.

Han sabido ser el grupo más representativo e influyente de la historia del rock, y mucho de ese logro se debe a la novedad que impusieron entre la explosión de nuevos géneros que implicó la década de los sesenta. La variedad rítmica, melódica y de géneros ha construido un misticismo musical alrededor de la banda: se han escrito libros enteros que intentan echar luz sobre estos temas, pero sobra decir que ninguno ha podido arrojar una respuesta definitiva; la magia beatle permanece misteriosa y esquiva soluciones fáciles. Esta es una de las razones por las cuales hacer covers de The Beatles es una de las misiones más arriesgadas que se puede emprender como músico.

Es innegable que han sido la masa madre de buena parte del rock que oímos. La mejor forma de dimensionar el impacto vivo que aún tienen en las vanguardias musicales quizás sea escuchando otras bandas. Las referencias, los homenajes, las copias, los sampleos y las influencias pueden rastrearse en todas direcciones. Ya sea voluntaria o involuntariamente, los guiños se hacen evidentes. Porque la música no puede otra cosa que agradecerles el viaje: Nina Simone y Jimi Hendrix los interpretaron; Freddie Mercury, Amy Winehouse y Gustavo Cerati corrieron a grabar a los estudios de Abbey Road ni bien tuvieron una chance; al final de “Rasputin”, de Divididos, asistimos a la fiesta del rock en forma de “Hey Jude”. Los Beatles construyen una idea musical lo suficientemente rica como para que todos se sientan un poco autorizados a nacer desde ahí: sin ellos no tendríamos a The Smiths, The Stone Roses, Blur, Oasis, The Libertines ni a los Arctic Monkeys. Son mil los posibles caminos, pero el resultado es el mismo: sin ellos, la música hubiera sido otra cosa.

El aire beatle

Casi a sesenta años de su formación, la foto del célebre paso por Abbey Road continua siendo quizás la segunda iconografía más reconocida de la historia (sólo por detrás de la foto que el fotógrafo cubano Alberto Korda le tomó al Che Guevara en 1960): bien cabría separar la historia entre antes y después de The Beatles.

Han sido tan grandes que no han podido escapar de las grandes conspiraciones (Paul ha sido remplazado por un doble), de las tragedias (el asesinato de Lennon) y los mitos (las cenizas de George Harrison fueron lanzadas al río Ganges). Es célebre la frase descontextualizada con la que Lennon se volvió el enemigo público número uno de los sectores más conservadores del catolicismo: “Somos más populares que Jesús”. Probablemente tuviera razón, no cualquiera se da el lujo de escribir Norwegian Wood

En 1977, cuando se estaban por lanzar las sondas espaciales Voyayer, el astrofísico Carl Sagan pidió permiso a los Beatles para incluir una grabación de “Here comes the sun” en unos discos de oro que se enviaron en caso de contactar con extraterrestres. La banda aceptó, pero la discográfica EMI puso frenos legales, y le negó al universo, “Across the universe”. Así de extraña es la historia. Rock, multitudes, el Show de Ed Sullivan, robos a Chuck Berry, “All you need is love”, Yoko Ono, submarinos amarillos, Ringo, y un pasaje vencido para viajar por el espacio.

Todo eso. Y sólo en siete años y un mes. 

  • While my guitar gently weeps
  • Norwegian Wood
  • Drive my car
  • Something
  • Nowhere man
  • Sgt. Pepper´s … (reprise)