Ignacio Censi: “Soy un escritor cara rota”

Ignacio Censi: “Soy un escritor cara rota”

Así se define Ignacio Censi, porque no esperó a ser un estudioso para lanzarse a escribir. “Es buenísimo prepararse, pero también está muy bueno ir paso a paso, a prueba y error. Alguna vez hay que arrancar”, dijo Nacho en diálogo con Revista Uf!

Por Chicho Ayetz

Con el comienzo de la cuarentena y ante la posibilidad de cursar de manera virtual, Ignacio decidió volver a Saladillo y seguir las clases desde acá. Actualmente estudia Geofísica en La Plata, y se niega a pensar que la literatura y las matemáticas son disciplinas excluyentes. Sus días transcurren entre apuntes facultativos y libros de ficción, y busca constantemente el equilibrio entre su pasión por la escritura y sus estudios. Generalmente reserva los viernes para seguir desarrollando sus historias, ya que el hartazgo numérico de su semana termina potenciando sus ganas de escribir.

Ignacio Censi comenzó a escribir a los seis años y desde ahí, no frenó más. Su novela “La travesía en la isla escondida” editada en el 2013 obtuvo gran repercusión en Saladillo y la zona. Novelas declaradas Interés Legislativo Provincial y Municipal, y además, sus libros se usan de material educativo en varios colegios. En esta charla imperdible con Uf! Nacho nos contó cómo arrancó a escribir, cómo lo hace, su definición como escritor y cuánto de él hay en sus libros.

  • ¿Cuándo comenzaste a escribir? 
  • Comencé a incursionar en el mundo de las historias cuando era pequeño, a los seis años. Siempre mis padres me inculcaron el hábito de la lectura, y encontré en ella una excelente oportunidad para, antes que nada, jugar, como también imaginar. Fue un excelente pasatiempo que poco a poco fue convirtiéndose en una de mis actividades favoritas.
  • ¿Qué autores que te inspiraron? 
  • Me gusta mucho leer de diferentes autores, se podría decir que no sigo fielmente a uno o a otro, sino que me inclino más por la historia que cuenta. Pero, dentro de todos los libros, las sagas que me marcaron muchísimo fueron “Harry Potter” de J. K. Rowling, “Las Crónicas de Narnia” de C.S. Lewis y los emblemáticos relatos de Arthur Conan Doyle, que tiene como personaje principal al detective Sherlock Holmes. Son libros a los que siempre vuelvo, suceso que no es habitual en mí, y me gusta “desgranarlos”, es decir, preguntarme, ¿Cómo hizo el autor para desarrollar este personaje? ¿Cómo hizo para crear este clima de suspenso? ¿Y para crear este escenario de acción? Creo que son preguntas muy fructíferas, pero que llevan mucho tiempo de pensar; es por eso que sólo me detengo a analizarlas con novelas o cuentos que me hayan marcado mucho.
  • ¿Cómo te diste cuenta que querías seguir haciéndolo y que querías esto, escribir y contar historias, y además publicarlas?
  • Creo que nunca me planteé el hecho de escribir, como tampoco dejar de hacerlo. Tengo momentos, obviamente, en los que escribo muchísimo y otros que no. Semanas que no escribo nada o semanas que escribo una novela corta. Pero lo tomo como algo natural, y no me presiono para que sea de otra manera. Que sea genuino o que no sea nada. He intentado ponerme plazos, pero no tuve buenos resultados. Uno no puede ponerle plazos a la imaginación. Sí, cuando la estructura de la historia está avanzada, decir “leo este capítulo para ver qué agrego o saco”, pero jamás pensar “el viernes que viene se me tiene que ocurrir algo para una nueva novela”. Por mi parte, eso no existe.

El motor para seguir escribiendo fue, primero, el hecho de que me entretenía y me hacía bien a mí, y segundo, que la experiencia de crear vos mismo tu propia historia… no tiene precio.

Y ni hablar cuando uno termina una novela. Te encariñás con los personajes, en parte te sentís “orgulloso” porque ves el libro que poco a poco fuiste construyendo y no lo podés creer. Un proceso arduo, pero hermoso. Y que, además, y esto es una opinión muy personal, termina cuando se encuentran con el lector, y es por eso que me gusta mucho concluir el proceso con la publicación de mis relatos/novelas.   

  • ¿Cómo fue el primer paso? ¿Tu descubrimiento de la escritura fue un destello o algo de práctica que se fue haciendo todo lo que es ahora?
  • Comencé a crear mis propias historias porque sentía que tenía que hacerlo. Ya no me alcanzaba con el solo hecho de leer, sino que yo quería decidir el rumbo de los personajes, imaginar los sucesos que a ellos les podían llegar a ocurrir. No quería limitarme al libro en sí. Y ese juego me volvió loco, me fascinó. Nunca pensé demasiado el hecho de si escribir o no, porque fue algo que se fue generando de a poco, y naturalmente.

Lógicamente, a esa edad, escribía relatos de cuatro párrafos, pero siempre intentaba replicar la estructura de los cuentos que yo leía, es decir, que tuvieran un principio, un desarrollo y un final.

Con el paso de los años, me di cuenta que la escritura en sí fue la forma más rápida y más accesible que tenía para plasmar historias, pero no me gustaría limitarme solamente al “formato de libro”. También me gusta mucho analizar las historias dentro de las series y de las películas que miro; no lo descarto como medio para un futuro.

  • ¿Preferís escribir cuentos y novelas por algo en especial o simplemente sale así?
  • En especial, prefiero escribir novelas. No se si es que prefiero, sino que me siento mucho más ágil cuando se trata de una novela. Me gusta mucho a partir de una idea disparadora, ir construyendo una red de hechos, y que vaya cobrando sentido de a poco.

Lo que tiene la extensión de una novela es que te permite jugar sin apuros, y desarrollar la idea de una manera muy extensa.

Me encanta también escribir cuentos, pero siento que cada idea principal de estos tiene que ser diferente, más que nada para ser genuinos con los lectores y con uno mismo. No tiene sentido escribir diez cuentos muy parecidos por decir “edito otro libro más”, sino que cada uno tiene que tener su esencia, y eso es lo que trato, por lo menos, de hacer yo.

  • ¿Cómo te definís como escritor?
  • Pregunta difícil. Antes que nada, me definiría como un escritor “cararota”, porque no esperé a que las condiciones para escribir fuesen las mejores, es decir, no esperé a leerme todos los libros posibles o a ser un maestro en el tema (lejos de serlo estoy) sino que arranqué, como pude, y arranqué.

Di mi primer paso de pequeño, y continué con los siguientes a medida que fui creciendo e iba generando experiencia. Sostengo que es buenísimo prepararse, pero también está muy bueno ir paso a paso, a prueba y error. Alguna vez hay que arrancar. Pero también me definiría como alguien que le pone mucha pasión a lo que hace. Eso sí.  

  • ¿Qué sentís a la hora de presentar un libro terminado para que vaya a imprenta?

Mucha emoción. Por ahí, yo considero, pero esto es algo muy personal, como ya dije, que mi libro termina cuando un lector lo tiene en sus manos. Es por eso que para mí, el hecho de llevar un manuscrito a la editorial es el comienzo de un camino, que puede decirse que termina cuando llegan los ejemplares a casa.

Ese día, miles de emociones se encuentran. Desde nostalgia, por todo el proceso de escritura vivido, a la adrenalina por querer mostrar tu obra. Un poco de orgullo, pero sobre todo muchísima felicidad. Ese día se cumple un anhelado proyecto. 

  • Si no te conociera, ¿cuánto de vos encontraría en tus libros?
  • Uff. Es difícil independizar completamente al autor del relato, ya que uno escribe en base a sus vivencias, a su formación, y es muy difícil alejarse completamente de eso, que tampoco es la idea.

Trato de que mis libros poco tengan de mí, pero siempre algún destello personal hay. No por un hecho puntual ni por un personaje en sí, sino capaz por la esencia en lo que se quiere contar. Siempre hay una marca muy personal. 

  • ¿Se viene algo nuevo? ¿Estás actualmente escribiendo algo para lanzar pronto?
  •  ¡Sí! No sé si pronto, porque con la pandemia estuvo todo muy parado, y una de las realidades es que, en mi caso, de la ganancia de las ventas de los libros sale el dinero con el que edito uno nuevo. Así que poco a poco estoy volviendo al ruedo. Pero sí, estoy trabajando en mi cuarto libro, “Por siempre Ada”, que será una novela que girará en torno a viajes en el tiempo.