Iara Muñoz: “Hubo situaciones que me hicieron alejar de la actuación, pero jamás dejó de gustarme”

Iara Muñoz: “Hubo situaciones que me hicieron alejar de la actuación, pero jamás dejó de gustarme”

La actriz saladillense revela los motivos que la hicieron distanciarse del mundo artístico aunque hoy sea el camino que volvió a elegir para su vida.

Por Milagros Delrieu

Iara Muñoz tiene 19 años y actualmente estudia Actuación en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). 

Comenzó su carrera actoral a los 6 años haciendo publicidades para diferentes productos y servicios hasta que tiempo después le llegó la oportunidad de trabajar en Niní, la novela infantil que protagonizaron Florencia Bertotti y Federico Amador, interpretando a Sicilia Parker, la hija de Tomas, el embajador (Amador). 

Al año siguiente formó parte del elenco de la película “Hermanitos del fin del mundo” y también trabajó en algunos capítulos de Violetta, la tira que lanzó a la fama a Tini Stoessel. 

Pero ya ingresando en la adolescencia, Iara decidió alejarse de las cámaras y regresar a su ciudad natal. En diálogo con Uf!, la joven actriz habla sobre los motivos que la llevaron en aquel momento a querer vivir nuevamente en Saladillo, a pesar de que la actuación nunca dejó de gustarle y es lo que hoy volvió a elegir para su vida.

-¿Cómo ingresaste en el mundo de la actuación?

-A los 4 años le pedía mucho a mi mamá que quería actuar, que quería estar en la tele y por suerte ella se lo tomó en serio y me empezó a anotar en castings. Fui a varios, durante más de un año, hasta que quedé en uno de una publicidad de Johnson&Johnson, el shampoo para niños. Estuvo buenisimo, ese fue mi primer trabajo. Después de eso tuve más castings y empecé a hacer más publicidades. 

-¿De qué eran las publicidades que hacías? 

-Hice varias, y quizás hay muchas de las que ya no me acuerdo, pero algunas fueron de jugo para Polonia, de jugo Tang, La Segunda Seguros y Subaru, la marca de autos. 

-¿Cómo se dio la oportunidad de trabajar en Niní? 

-Se me dio de contacto en contacto por las publicidades que venía haciendo. Fui al casting de Niní y tuve varias pruebas hasta quedar. 

-¿Qué recuerdos tenés del rodaje de esa tira? 

-Tengo muchos recuerdos, quizás no tan lúcidos porque yo era chica, pero me acuerdo de la mayoría de los chicos, de mis compañeros. Fueron muchas experiencias en un año: teatro y cine. El programa tuvo mucho éxito en poco tiempo y yo era muy chica. Fue fantástico, yo lo recuerdo como algo increíble y me quedó lo mejor. Para mí fue un sueño hecho realidad, pero fue muy raro y muy loco todo. 

-¿Te lo tomabas realmente como un trabajo o era más un juego para vos?

-Y, quizás me lo tomaba más como un juego. Yo me divertía mucho ahí y hacía lo que quería, era una nena. La pasaba bien y me lo tomaba como un juego, pero a la vez era consciente de que era un trabajo que me sacaba horas de mi vida, que me sacaba tiempo quizás. A veces terminaba con mucho cansancio mental y corporal al finalizar las horas de rodaje. Yo era consciente de lo que significaba lo que estaba haciendo en ese momento, a lo que me estaba dedicando, pero tampoco me hacía tanto problema porque era una nena y me lo tomaba más como un trabajo donde la pasaba bien, hacía lo que me gustaba y ya.  

-¿Seguís teniendo contacto con los actores de Niní? 

-Sí, con algunos tengo contacto. Sigo en redes a la mayoría de mis compañeros, está todo bien. Es más, veo que casi todos siguen en el mismo rubro y me encanta, me alegro y los felicito. Y de cada uno de ellos me llevo lo mejor, fueron todos muy amables, tienen muchas energías positivas y me super agradó tenerlos de compañeros y compartir mi primera experiencia actoral con todos ellos.

-¿Para el papel que tuviste en la película «Hermanitos del fin del mundo» también hiciste un casting? 

-No, para ese no tuve que hacer casting. Los chicos de la productora Midu-Junco la conocían a mi mamá desde hacía muchos años y como estaban creando una película infantil se comunicaron con ella, le dijeron que iban a necesitar chicos como yo, de mi edad y acordamos una reunión. Ahí me contaron que la mitad de la película iba a ser grabada en Ushuaia y la otra mitad en Saladillo y me dijeron: “Si vos me decís que sí, ya te guardamos el personaje para vos”. Y yo rápidamente acepté, y fue así como se terminó dando. Y también fue una experiencia increíble y la pasé hermoso. 

-¿Cuáles son las diferencias entre el rodaje de tira diaria y el de cine? ¿Cuál te gusta más? 

-Bajo mi experiencia puedo decir que el rodaje de tira diaria tiene una rutina. Es un trabajo más formal al que tenés que ir todos los días, con sus respectivas horas extras; mientras que el rodaje de cine es mucho más leve. Nosotros estuvimos 20 días en Ushuaia y yo me lo tomé más como un delirio. Tenía 10 años y con siete chicos más estábamos en un hotel de Ushuaia recontra lujoso, yendo de acá para allá, ¡hicimos desastre! De todas maneras éramos responsables y sabíamos de nuestro trabajo, pero como niños que éramos en ese entonces.

-¿Cómo sentiste la vuelta a Saladillo? ¿Notaste algún cambio en relación a tus compañeros del colegio, por ejemplo? 

-Yo le pedí a mi mamá volver a Saladillo. Ya había vivido acá y tenía a mis familiares y a ciertos amigos. Fue un cambio que yo quise hacer por querer estar un poco más tranquila, más en la mía, ir a la escuela normalmente. Mal o bien, no se si estaba un poco cansada, pero era una nena y necesitaba estar más con mi familia y mis amigos. Y con respecto a mis compañeros podría decir que más de uno me hizo sentir incómoda, en el sentido de que me decían cosas o me hacían sentir mal en algún punto por el trabajo que hacía y quizás eso fue lo que me saco un poco las ganas de seguir queriéndome dedicar a la actuación, porque era muy influenciable a los 10 u 11 años; pero jamás dejó de gustarme. 

-¿Durante todo ese tiempo no te presentaste más en ningún casting ni te surgió algún otro trabajo relacionado al teatro? 

-No, durante este tiempo estuve un poco parada, pero últimamente la verdad es que sí me llaman cada tanto para presentarme en algunos castings, aunque está todo bastante parado por la pandemia. De todos modos, no es muy frecuente tener este tipo de trabajo y que te llamen y salga algo. Tampoco es fácil quedar, y es un laburo que te llaman de hoy para mañana y vos nunca sabés si podes ir. Aparte yo estoy lejos, no cuento con un transporte y no estoy siempre 100% segura de poder ir. Pero cuando puedo, le re meto para adelante.

-Cuando terminaste el secundario, ¿tuviste en mente la posibilidad de dedicarte a algo que no sea la actuación? 

-Cuando terminé el secundario en realidad yo tenía ganas de estudiar Diseño de imagen y sonido, que es más estar del otro lado de la pantalla; es el editar, el montaje, la fotografía -que me encanta y quizás el día de mañana haga algún curso- pero a su vez lo pensé bien y dije: creo que me gusta y me interesa más actuar, es eso a lo que me quiero dedicar. 

-¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

-Ojalá sea poder irme a Buenos Aires y dedicarme a la actuación. Me encantaría hacer ciertos cursos, laburar de esto y meterle para adelante. 

-¿Y tus mayores sueños?

-Y… por ahora esto. Irme a estudiar, estar en Buenos Aires, que es un mundo lleno de posibilidades y dedicarme a lo que me hace feliz. Sumar nuevos aprendizajes en cuanto a mi profesión y volver a estar de contacto en contacto para lograr cosas nuevas. Y más adelante se verá, ojalá pueda recorrer el mundo, ¡pero para eso ya falta mucho!