Gorda Insurrecta: “Mi cuerpo va a existir así y se lo van a tener que bancar”

Gorda Insurrecta: “Mi cuerpo va a existir así y se lo van a tener que bancar”

Corina Lagos cambió su vida por completo a partir del activismo gordo y hoy modela, actúa y enciende una llama. 

Por Natalia Sarramone

Corina Lagos nació en Azul, a sus 17 años se mudó a Buenos Aires para estudiar actuación y hasta los 25 luchó contra su propio cuerpo. Hoy es modelo, actriz, performer, activista gorda y emprendedora de su propia marca de ropa. En sus redes sociales, donde se presenta como Gorda Insurrecta, trabaja para derribar la gordofobia y crear un mundo más ameno para todas las corporalidades. 

Hace algunas semanas, Corina se convirtió en tendencia en las redes tras un hashtag que crearon sus colegas Beltrán Horisberger y Joaquin Sánchez, #VisibilidadGorda. Como muchos influencers, la periodista Nati Jota se sumó a la campaña, compartió una foto de Gorda Insurrecta en su muro y Corina terminó dando notas hasta en Playground. 

En entrevista con Revista Uf!, la artista habló de las trabas y desafíos del activismo, sus trastornos alimenticios, su sexualidad y la nueva relación con su cuerpo. 

Ph: Javier Arcaro

-¿Cómo era la Corina de niña y adolescente, a diferencia de hoy?

-Tuve épocas. En primaria y en jardín era miedosa y tenía ansiedad social. Me escondía mucho, era muy grandota y eso me pesaba un montón. Y de adolescente fui todo lo contrario: me revelé, pero mal. Me vestía re diferente al resto, llamaba un montón la atención, gritaba para hablar. Pero era el mismo miedo, expresado de otra manera. 

-¿Y cuál era ese miedo, miedo a qué? 

-Al rechazo de los demás, la inseguridad total de la mirada del otro. Y estaba atado a ser gorda al 100%. Aunque tuve una época de adolescente que bajé mucho de peso, aun así era impuesto: era no comer, eran trastornos alimenticios, era hacer lo imposible para que mi cuerpo sea de otra manera. 

-Reconociste esas vivencias como trastornos alimenticios mucho tiempo después, ¿cómo fue ese proceso?

-Yo creo que no hay una persona gorda que no haya tenido trastornos, lo que pasa es que no están tan vistos como en quienes se les nota la anorexia. Pero sí, la mayoría de las personas gordas tenemos muchos problemas con la comida, porque es lo que nos enseñan. Ya de chiquita el “no comer” está presente, y de grande lo podés controlar más y es buscar todo el tiempo dónde podés no comer, dónde podés vomitar después. 

-¿Cómo lograste salir de ese trastorno?

-En realidad es algo que me persiguió siempre. Si no era eso era comprar productos dietarios, obsesionarme con salir a correr, tener atracones o ponerme castigos como ir al gimnasio, que siempre lo odié. Y cuando me metí con todo esto del activismo gordo, me dejó de perseguir.  

-¿Hubo alguna persona o situación que te llevó a hacer ese click? 

-Sí, creo que el primer post que vi fue de Brenda Mato. Estaba desnuda y tenía un cartel que decía “no tengo qué ponerme” y hablaba de esa injusticia. Y yo nunca lo había pensado como algo injusto: era mi problema si yo no entraba en el estándar, si yo no bajaba de peso y no hacía lo suficiente. Y cuando me di cuenta tenía 25 años y nunca había hecho lo suficiente, cuando me mataba sin comer, yendo al gimnasio y obsesionada por el peso. Ahí mi cabeza explotó y empezó toda una transformación interna, y empecé a ver la injusticia afuera y dejar de verla en mí. Ese fue el click más grande. 

-¿Qué le respondés a la gente que te dice que hacés apología a la obesidad, y que la obesidad es una enfermedad? 

-La OMS define a la obesidad como un estado que puede acarrear enfermedades. Pero en sí, la obesidad no es una enfermedad. Lo que sí es una enfermedad de salud mental es tener trastornos alimenticios. Pero yo hoy tengo la cabeza sana y tengo un cuerpo que me importa más que nada en el mundo. Por eso si yo digo que no me patologicen, que no lean mi cuerpo como un cuerpo enfermo cuando no lo es, y lo hacen igual, ahí está la discriminación y la violencia. 

Ph: Javier Arcaro

-Hoy hay mucha polémica sobre este tema y la gente se divide entre los que bancan romper y mostrar, y los que dicen que el cambio “se tiene que ir dando solo”. ¿Qué les decís a ellos? 

-Que piensen qué cosas se hicieron solas en la vida. Ninguna sin luchar y sin mostrar. A mí a veces me es fácil hablar de esto y otras veces es re doloroso, porque me juegan un montón de cosas de toda una vida de existencia gorda, y tuve que poner mucho ahí para salir a decir “che, pará, yo no quiero vivir más esto”. Cuando salí en Playground, la mayoría de los comentarios eran un horror. Y yo solo estaba diciendo “soy gorda y existo”, y existo de esta manera, siendo modelo y actriz, queriendo ocupar espacios que no fueron hechos para mí. 

-¿Creés que hay una identificación de esa gente con vos? ¿O que les da bronca que vos puedas sentirte bien así?

-Sí, hay mucha gente reprimiendo y silenciando, y yo solo digo que durante 25 años luché contra la gordura y nada me cambió el cuerpo. Lo único que me cambió el cuerpo fue una depresión y fumar pucho todo el día en lugar de comer. Y si ahora estoy diciendo que estoy bien de salud, que mi cuerpo es de esta manera, que llevo una dieta vegana, no se qué me están cuestionando. Mi cuerpo va a existir así y se lo van a tener que bancar, en pelotas, vestido o arriba de un escenario, porque voy a seguir existiendo y parte de lo que hago es que todas las gordas empiecen a bancarse el cuerpo y a bancarlo en todos los espacios que quieran ocupar. 

-¿Cómo te llevaste desde chica con la sexualidad, y cómo cambió con el activismo gordo? 

-Con mi primer novio me dormía escondiendo la panza cuando me hacía cucharita. Y más allá de que tenía sexo, siempre lo usé como mecanismo de defensa. Si alguien me validaba sexualmente yo me sentía segura por un momento, pero al otro día me seguía sintiendo la misma mierda. Me iba con alguien de un boliche y aunque nunca más me hablaba, era “le gusto a alguien”. Incluso me he ido con gente que me ha dicho “sos la que quedaba” o “las gorditas son fáciles”. Y con el activismo gordo fue un cambio radical. Fue asumirme en una sexualidad mucho más libre y yo misma permitirme estar con otros cuerpos. Porque además, el que antes me validaba era el chabón blanco heterosexual que le daba bola a la gorda. 

Ph: Javier Arcaro

-¿El activismo gordo te ayudó también a asumir tu bisexualidad? 

-Sí, porque abrí mi cabeza a otros cuerpos, a otras genitalidades y a otras percepciones de género, y hoy soy una persona con una sexualidad más libre, y eso también quiero mostrarlo: que los cuerpos no importan, que son todos hermosos, que no hay nada más lindo que despertarse desnuda al lado de alguien. Ver a una persona desnuda y decir “qué hermoso”, no ver las piernas, los pelos, las estrías. Todos los cuerpos desnudos son preciosos y es increíble que se piense en esas pavadas, ¿quién nos impuso tanta caca en la cabeza? Hoy lo puedo ver así y lo agradezco un montón. 

-Me acuerdo que en tus primeros posteos ya hablabas de “enamorate de un gordo”. ¿Creés que el deseo se construye? 

-Todas son construcciones que tienen que ver con nuestro status social, dónde vivimos, quiénes nos creemos. Yo de piba salía con pibes que “estaban re buenos” porque eso me daba seguridad. Pero igual me sentía horrible al lado de esas personas. Y ahora no me siento así al lado de nadie. Y no me importa que la otra persona me valide o no por mi belleza, sino que me valide por otras cosas, por cosas que nos hacen sentir bien a lo que somos y al vínculo que podemos crear. 

-¿Qué sentís que cambió en relación a tu cuerpo en tu vida cotidiana? 

-Todo. Porque mi cuerpo empezó a existir como es y mi vida dejó de ser una vida para cambiar lo que es. Hoy me levanto y digo: qué bien, tengo un cuerpo, tengo dos piernas, tengo un culo que se mueve y que perrea, tengo un cuerpo que se disfruta, que está, como hay que disfrutar de un montón de cosas que no disfrutamos esperando a que cambien. Y empecé a ver eso, el disfrute del cuerpo, hacer una obra y subirme al escenario y bailar y decir “wow, ¿eso pudo hacer mi cuerpo siempre?”. 

-¿Qué tips básicos nos dejás a quienes nos mambeamos con nuestros cuerpos? 

-Primero que nada, que sigamos más gente real en las redes sociales, eso es re importante. Más allá de que yo sea parte de eso, que sigan más páginas como Bellamente, Brenda Mato o Beltrán. Y el otro tip es agradecer tener un cuerpo, no mirar los “defectos”, mirar lo que está. Y eso no es mirarse al espejo y decir “qué lindo mi cuerpo, me amo”, sino decir: “Che, mirá, tengo un cuerpo, qué loco. ¿Qué hace mi cuerpo? Todo. Básicamente, no existo sin mi cuerpo”. Valoremos más nuestros cuerpos. No miremos lo que nos falta, “lo que deberíamos tener”. Además, ¿para quién?