Fisu Viola, sobre Suena Saladillo: “Hay un germen dando vueltas que puede convertirse en algo enorme”

Fisu Viola, sobre Suena Saladillo: “Hay un germen dando vueltas que puede convertirse en algo enorme”

El músico creó Suena Saladillo para que los artistas de la ciudad se conozcan, se conecten y lleguen al público de sus orígenes.

Sebastián “Fisu” Viola es cantante, compositor y guitarrista. Nació en Saladillo, vivió en Mar del Plata y actualmente vive en Buenos Aires, donde trabaja como escenotécnico especializado en luminotécnia en el Teatro Colón. Desde allí, en plena pandemia, decidió crear algo que efectivamente faltaba en nuestra ciudad: una Playlist que nucleara todos los proyectos musicales que existieron en los últimos 20 años. 

Así nació Suena Saladillo, desde la computadora de un melómano que se embarcó en una búsqueda virtual sin precedentes. Entre chats, llamados y reuniones, Fisu logró conectar a exactamente 50 bandas y solistas originarios de la ciudad que estuvieron activos en las últimas dos décadas. En entrevista con Revista Uf!, el músico reveló cómo nació el proyecto, con qué cosas se fue encontrando y qué mirada tiene sobre la escena actual.

-¿Cómo nació la idea de crear el proyecto Suena Saladillo? 

-La idea nace de un interrogante que viene dándole vueltas a mi cabeza hace años: ¿En Saladillo no hay cultura o estamos todxs desconectadxs? Conozco gente muy talentosa de variadas ramas de la cultura, pero ¿por qué no pasan a ser más reconocidxs? En abril del 2020, en plena fase uno de la cuarentena, yo estaba decidido a lanzarme como solista con dos canciones que estaba produciendo. Y entre mi plan de lanzamiento se me ocurrió resolver esto con una Playlist que nucleara a lxs artistas saladillenses de los géneros que yo pudiera curar, y así generar también nuevos lazos. 

Foto: Máximo Parpagnoli

-¿Cuáles fueron los primeros pasos de Suena Saladillo? 

-Primero publiqué la idea en un grupo de Facebook donde hay personas que tienen que ver con la música de la ciudad, y la respuesta fue inmediata. La primera persona que se acercó y me ayudó mucho fue Gaby Motura quien en 2009, cuando aún ni existía el concepto de Playlist, hizo algo muy similar que tituló “Saladillo Demo Les Rock”. Y después se acercó gente del Musai, periodistas de distintos medios y muchas personas que les gusta escuchar música y no conocían lo que se produce acá. Y al poco tiempo, la Municipalidad declaró el proyecto Patrimonio Cultural de la Ciudad, y eso dejó abierta una puerta inmensa para nuevos hechos culturales. 

– ¿Cómo fue el proceso de buscar y encontrar a todas las bandas y artistas de la ciudad?

-El proceso fue bastante laborioso y extenso, incluso hoy sigue. Era difícil encontrar algunas bandas saladillenses en Youtube sin tener un enlace directo o el nombre exacto. Imaginate buscar un tema de Área 51 en la inmensidad de información que existe sin acordarte el título exacto de la canción. Incluso había bandas que tenían subidos los discos enteros, pero no tema por tema. Entonces fue un trabajo largo, porque en muchos casos tuve que pedirles que volvieran a subir sus canciones a los formatos actuales para poder ser parte de una movida que los incluya a todxs. En Spotify, por ejemplo, hay solamente un tercio de todos los proyectos que existen. Por eso el desafío sigue.

– ¿Cuáles fueron las sorpresas más grandes que te llevaste haciendo este trabajo?

-Creo que hubo grandes sorpresas, positivas y negativas. Entre las positivas destaco haberme encontrado con un gran nivel de producción musical, una amplia cantidad de proyectos y un despertar que se generó en el ambiente cultural. Creo que hay un germen dando vueltas que puede convertirse en algo enorme. Y entre las negativas, ver que hay mucha desvalorización sobre la música hecha por saladillenses, aunque es algo que de a poco está empezando a cambiar. También fue difícil hacer llegar la playlist, que la compartan, que se escuche, porque todavía es difícil que alguien entre a conocer un artista independiente: estamos acostumbrados a escuchar lo que sale en radio y televisión y no nos dejamos conmover por cosas nuevas. 

Foto: Máximo Parpagnoli

– Si tuvieras que recomendar tres bandas o cantantes actualmente activos de Saladillo, ¿a quiénes eligirías y por qué? 

Voy a responder de modo totalmente subjetivo, con aquello que me conmovió personalmente. En primer lugar, me gustó mucho Luciano Molfino: me conmovió solamente escucharlo desde mi casa, sin saber nada de él, simplemente su música me llegó. Para mí, es el indie saladillense por excelencia. Lágrima o Alienado, por su parte, considero que es una banda transgresora por su sonido, sus vestuarios, su actitud y su mensaje. Pueden llegar a molestar mucho en los sectores más conservadores porque son frescos y están alejados del “deber ser”. Y por último El Antídoto, porque tiene un sonido exquisito, muy cuidado, con progresiones de acordes bellísimos, y también mira para adelante. 

-Y entre los grupos y cantantes históricos, ¿con quiénes te quedás? 

-Entre las históricas destaco a Área 51, porque es la única que tiene más de 20 años y sigue vigente. Son cultura por sí mismos, todos los conocemos y respetamos, y ojalá que cuando vuelvan a tocar en vivo se llene de gente. El último Bastión, por su parte, me llegó en el año 2009 y lo sigo escuchando hasta hoy: me parecían y me siguen pareciendo fabulosos. Y por último Zona 3C, unos niños con un enojo y un poder fenomenal que se expresaban en una ciudad que no los entendía. Aunque tenían sus seguidores, yo creo que podrían haber llegado mucho más lejos. Me siento identificado con ese momento, y los solos de Alejandro Carullo eran todo. 

– La frase “Dios atiende en Buenos Aires” fue siempre popular en el mundo de la música, pero hoy en día, con la conectividad, eso cambió un poco y muchas bandas llegan a ser exitosas desde distintas partes del país. ¿Creés que esto es un plus o un contra para los artistas de Saladillo?

-Yo creo que eso es una contra, porque el exceso de información es tan malo o peor que la falta. Internet es un océano infinito, y el desafío más grande es destacarse de esa masa de data. ¿Cómo hacés en Saladillo para llegar a lxs 45 mil habitantes mientras competís contra medios masivos de comunicación? Y más aún si a veces lxs propixs artistas no se valoran a sí mismos, no creen que su música valga algo, y no hacemos nada para hacerla llegar. Hay que trabajar mucho. Podés llegar a cualquier persona del mundo con tu música, a un click de distancia, pero tenés que tener una estrategia para hacerla llegar, y construir una cultura alrededor de la música que hacés. 

– En esta misma línea, las bandas fueron descubriendo que el apoyo entre unas y otras es fundamental: hacer fechas juntas, mezclar públicos, irse a ver unas a las otras. ¿Creés que esto es algo que faltaba en Saladillo? ¿Cómo hiciste vos ese “click”? 

-Creo que eso es algo que faltaba, falta, y espero que deje de faltar de acá en más. Si bien en algún momento existieron fechas en las que se compartió escenario, es necesario llevar esa acción a otro nivel: crear vínculos, compartir públicos, conectar a la gente que hace a una cultura. Ese es el principal eje para que todo esto funcione. Y me refiero a todos lxs artistxs que conforman el conglomerado cultural: artistas plásticos, fotógrafxs, productores, diseñadores, periodistas, etc. El click lo hice con Suena Saladillo, porque me demostré que hay un potencial enorme entre nosotros. La pregunta es si queremos hacer algo con eso. Pusimos una vara: de ahí deberíamos ir a por más. 

– Mientras colaborás para que otros se hagan escuchar, seguís trabajando en tus propios proyectos musicales, donde tenés un largo camino recorrido. ¿Cómo fue tu 2020 en tu carrera, a pesar de la pandemia, y qué planes tenés para este 2021?

Mi 2020 fue de introspección: tuve la suerte de que me agarró bien instalado, con instrumentos en mi casa, un estudio para maquetear canciones, libros, pareja y amigxs  muy profesionales en sus trabajos y que creen en mi proyecto. Pude hacer un video, “Al adulto descreído” que fue una producción que considero hermosa, más que nada por cómo se dio y la gente que lo hizo propio. Y en 2021 tengo pensado tocar, lanzar dos videos nuevos, un vivo y un disco. Lo más pronto ahora, es el 18/03 que toco en Casa Rincón Caba junto a Talles Espaciales, y el 27/03 junto a Luciano Molfino en el Teatro Marconi. El show va a tener diseño de visuales y de luces de parte de un operador del Teatro Colón de Buenos Aires. Allí lxs esperamos a todxs.