Feliz cumple, Rock

Feliz cumple, Rock

El 13 de julio se celebra el día internacional del rock y damos una vuelta al mundo para entender qué festejamos.

Por Tomás Pelaia

Allá, hace más de 100.000 años, el hombre comenzó a usar sus primeras herramientas para mejorar sus condiciones de vida. Nada demasiado sutil; sobre todo piedras afiladas y palos con punta. La imagen que cabe correctamente imaginarnos es la del principio de “2001: Odisea del Espacio” de Kubrick: monos a palazo limpio.

Pero, de alguna forma difusa y maravillosa, evolucionamos y nos topamos con la música; junto con las pintadas de manos en las cuevas, los primeros besos que nos dimos con el arte. Ritmo y silencios que mutaron y nos acercaron hasta los principios del siglo XX: mientras en Europa asesinaban al archiduque Ferdinando de Austria, que inspiraría el inicio de la primera guerra mundial y el nombre de la banda británica Franz Ferdinand, en Estados Unidos Leo Fender empezaba a construir la primera guitarra eléctrica, la herramienta definitiva, símbolo absoluto del rock.

El primer modelo de la empresa fue la simple y brillante “Esquire”, que supieron elegir genios guitarristas como Jeff Beck y el compositor y cantante Bruce Springsteen. Entre los que optaron por el modelo, estuvo el británico Syd Barrett, protagonista de uno de los romances más duros y recordados de la música: el rock y la demencia. Fue líder de Pink Floyd en sus primeros años e inspiró una de las obras más significativas y preciadas del género: “Wish You Were Here”. El disco, que aborda los temas de la distancia y la locura, se grabó en 1975 en los estudios de Abbey road, a metros de la calle por la que pasearon los Beatles. Paul descalzo.

Las ramas del rock

Con el rock ha pasado de todo. Es un género que abarca más de lo que define. Es como la canchita del barrio; nadie le conoce bien los bordes, pero por lo general, los mejores goles aparecen por ahí. El rock es confrontación con lo establecido, así como también ha sido apresado por el mercado y ha debido reformularse. El rock es mensaje y medio. Declaración, pero también enseñanza. Joe Satriani, uno de los guitarristas más virtuosos de la historia, ha demostrado ser uno de los profesores más diestros que se han visto: entre sus alumnos se encuentra Kirk Hammet de Metallica, el experimental y revolucionario Tom Morello de Rage Against the Machine y Audioslave, y el norteamericano Steve Vai, que hizo de guitarrista del diablo en la película “Encrucijada” de 1986, en la que se enfrenta a un duelo de guitarras con Ralph Macchio (Daniel San de Karate Kid). Las piezas musicales del filme fueron escritas por él y por el legendario Ry Cooder, que años más tarde nos acercaría una de la joyas discográficas más grandes de la música latinoamericana: el guitarrista cubano Compay Segundo y el álbum “Buena Vista Social Club” de 1999.

Gente epicentro del rock

El rock va conectado de formas que no se pueden siempre apreciar. Aquí algunas: Cuando Soundgarden aún no la pegaba, Chris Cornell tuvo que compartir departamento con un eternamente joven Andy Wood, amigo de Stone Gossard y Jeff Ament, quienes luego serían parte fundadora de Pearl Jam. Tras la muerte de Andy, Cornell propuso la grabación de un disco en su honor que se llamaría “Temple of the dog”. Jack Irons, baterista de los Red Hot Chili Peppers en ese entonces, alcanzó un demo a la banda y los conectó con un joven cantante de Illinois, Eddie Vedder. Como agradecimiento, al igual que Matt Cameron de Soundgarden, Jack Irons sería más tarde baterista de Pearl Jam durante las giras que realizaron con su ex banda y posteriormente con los Foo Fighters.

Dave Grohl, el potentísimo baterista de Nirvana, hizo también un extraño recorrido revividor del rock y fundó Foo Fighters en 1995, tras la muerte de Cobain. El primer disco de la banda estuvo grabado íntegramente por él, que se encargó de todos los instrumentos; se hizo una casa desde el techo para abajo: editó el primer álbum y luego se consiguió la banda. A su vez, supo ser baterista de Queens of Stone Age (banda liderada por el también fundacional Josh Homme) y sesionista de Tenacious D, la banda de comedy rock de Jack Black. En 2009 se unió a la superbanda Them Crooked Vultures, también con Homme y con el bajista de Led Zeppelin, el mítico John Paul Jones.

The Yardbirds fue la cantera del rock. En una época en la que el género era aún lava fundida, regalaron al mundo algunos de sus mejores guitarristas: el ya mencionado Jeff Beck, Jimmy Page de Led Zeppelin y a Eric Clapton que, cuentan las malas lenguas, le robó la novia a George Harrison y luego lo invitó a la boda.

En el marco del “Rock n´ Roll Circus”, en 1968 se fundó The Dirty Mac, la banda con la que sueñan las bandas: John Lennon, Eric Clapton, Keith Richards y Mitch Mitchell, baterista de The Jimi Hendrix Experience. Entre los experimentos de superbanda, la más poderosa quizás sean los Traveling Wilburys que se formaron en 1988. Estuvo integrada por Tom Petty, Bob Dylan, Jeff Lynne (de Electric Light Orchestra), Roy Orbison y nada más ni nada menos que George Harrison.

Es en ese contexto que también podemos pensar en la experiencia argentina de los sesenta y setenta, tan políticamente cargada. La escena rock argentina de la época merece su capítulo aparte, pero no está de más mencionar ese carácter simbiótico y fluido que tuvo la etapa fundacional de nuestro rock. Las bandas se prestaban miembros a un ritmo que termina dando la sensación de que el rock nacional ha nacido de un eterno cruce de talentos, una mixtura de superbandas.

Algunas cosas extrañas que cabe mencionar

El entramado se podría extender hasta el infinito y aun así nos dejaríamos un par de cosas afuera. Los Rolling Stones huyendo de los impuestos hacia Francia, la radio pirata del rock que emitía desde un barco en aguas internacionales en los 60´s, los Guns n´ Roses sin Axl Rose, Axl Rose sin los Guns, la muerte de Lennon, la de Amy Winehouse, las superbandas, Charly contra el noveno piso, Charly contra Lanata, la partida prematura de Jeff Buckley, The Eagles y la leyenda del hotel del que no te podés ir, Tony Iommi y su dedo de metal, “gracias totales”, los abdominales de Iggy Pop, Sid Vicious a las piñas, el solo de Gilmour arriba del muro en 2011, Kurt, Audioslave en Cuba, la maravilla de Janis Joplin, Hendrix prendiendo fuego la guitarra en Monterrey, The Who prendiendo fuego Monterrey, Woodstock, el helicóptero de Stevie Ray Vaughan, Damon Albarn formando Blur y Gorillaz, “Stairway to Heaven”, Robert Johnson y el pacto con el diablo, Deep Purple y el riff núcleo del rock, el álbum blanco, el álbum negro, Spinetta y las bandas eternas, Ringo sosteniendo un paraguas. Melodías, intros, solos, discos y carreras enteras. Covers. Festivales, escenarios, debuts y despedidas. Reuniones. El indio, Satriani y el pelado de La Mosca, que parecen el mismo tipo. El rock nos ha dado cosas raras, momentos únicos y ganas de saltar por la ventana. Gillete ofreció una vez, un millón de dólares a ZZ Top para que se afeitaran. No aceptaron; menos mal, hubiera sido más extraño que ver a Jorge Guinzburg afeitarse el bigote.

El rock festeja su día desde aquella locura que fue el Live Aid del 13 de julio de 1985, festival simultaneo en Wembley y el John F. Kennedy Stadium de Philadelphia que fue transmitido a 72 países. Tocó U2, Eric Clapton, The Who, Paul McCarney, Phil Collins, Led Zeppelin, The Beach Boys, Stevie Wonder y el marciano David Bowie, entre otros. Pero la pieza que se ha robado nuestra memoria y da nombre a la fecha fue la presentación mítica de Queen y sobre todo, la actuación de Freddie Mercury, que fue una de las más reconocidas y recordadas de la historia.

El gran caldo del rock nos ha dado y quitado mucho. Ha sido, en sus variadas facetas, una de las grandes herramientas artísticas y políticas del ser humano de mitad del siglo XX para acá. No podemos sino celebrar este día; quizás no un cumpleaños, porque ha nacido allá con los palos y el arte, en forma de un germen de rebeldía. Pero sí un festejo. Un recordatorio. Otro giro al sol. Y acá estamos, en el círculo del rock, 13 de julio otra vez: Día Internacional del Rock, listos para dar otra vuelta.