Ella, la reina del jazz

Ella, la reina del jazz

A 25 años de su muerte, hacemos un recorrido por la música de Ella Fitzgerald.

Por Tomás Pelaia

El 15 de junio, día quizás absorbido por la inminente llegada del invierno, puede fácilmente perderse de vista entre las trescientas sesenta y cinco jornadas del año, pero ha hecho más por la música de lo que cabría imaginar.

Fue en esta fecha que Nirvana debutó con Bleach en 1989, dando inicio oficial a la década del grunge y popularizando un movimiento musical iniciado por Soundgarden en la escena under de Seattle. Exactamente diez años más tarde, en uno de esos trucos temporales de la música, The White Stripes lanzó su disco homónimo de 1999 y marcó uno de los puntos de partida del rock del tercer milenio. También un 15 de junio Lou Reed, Santana y Jerry Lee Lewis, entre otros, editaron discos de renombre internacional, y Fito Páez se despachó, en 1987, con Ciudad de pobres corazones, mientras confesaba: “Es tal vez el disco que nunca quise escribir”. Fue, a su vez, el cumpleaños compartido de Marky Ramone y del genial Ian Curtis, que dieron en nacer el mismo día, mes y año.

Pero como en la música reinan las leyes generales de la vida, el 15 de junio también tiene una de cal y una de arena: fue en esa fecha, pero de 1996, veinticinco años atrás, que Ella Fitzgerald falleció en California, Estados Unidos.

Los primeros años

Ella Jane Fitzgerald nació un 25 de abril de 1917 en el estado de Virginia, una provincia negra, hundida en el corazón racista de los Estados Unidos. Fue abandonada por su padre y vivió junto a su madre hasta 1932, año en que esta falleció en un accidente de tránsito. Perteneció a una familia pobre que tuvo que instalarse en Nueva York después de la crisis del 30 y tras quedar huérfana, quedó a cuidado de su tía materna. Es de aquella época que data su predilección por la música; se pasaba las tardes revisando discos de Louis Armstrong, con quien grabaría uno de los mejores discos de jazz de la historia algunas décadas más tarde.

Ella y el jazz

Se inició como cantautora a los 17 años, durante los concursos de canto a los que asistió tras su traslado a Nueva York y que le habían sido negados en las zonas más sureñas del país. Fue la encargada de grabar los songbooks de grandes personalidades del jazz, como Duke Ellington, George Gershwin y Cole Porter, y durante algún tiempo estuvo de gira con el trompetista Dizzy Gillespie, siendo ya desde entonces considerada como una de las cinco mejores cantantes de jazz de la historia. 

Para satisfacer el ojo académico, podría decirse que Ella Fitzgerald fue una mezzosoprano con un rango de tres octavas. Pero quedarse en la tertulia técnica sería un pecado: Ella fue el color y la potencia de la voz femenina del jazz.

En 1956, tras años de coquetear en colaboraciones, grabó junto al legendario Louis Armstrong un disco de baladas y covers jazz que titularon con la misma simpleza que arrastraban las canciones que escondía: Ella & Louis. El álbum fue tan exitoso que tuvieron que grabarse dos secuelas y una reedición. La voz de Ella Fitzgerald, bálsamo mágico si los hay, es una caricia a lo largo del disco entero y dibuja con suavidad escenas callejeras y cálidas mientras se combina con genialidad con los gruñidos amables y rasposos de Louis Armstrong. No tiene desperdicio, pero si se ha de probar el agua antes del piletazo, los temas “Cheek to cheek”, “Dream a little dream of me” y “Can´t we be friends” son infaltables.

Réquiem

El 15 de junio es un día extraño, y en lo que duran estas renacidas veinticuatro horas, ha ocurrido todo cuanto pueda contarse: el trasgresor Mick Jagger fue investido como caballero de la corona británica durante 2002 y, es, según la leyenda, el día en que cruzaron caminos por primera vez, en una iglesia de Liverpool, unos jovencísimos John Lennon y Paul McCartney. El jazz sigue sonando, pero la música es en gran medida su historia, y por más acontecimientos que se le sumen a la fecha, desde 1996, el 15 de junio pertenece un poco y para siempre a la primera dama de las canciones, Ella Fitzgerald.