El sifón de soda por Emilio Pettoruti

El sifón de soda por Emilio Pettoruti

¿Qué tienen en común el pintor Emilio Pettoruti y un sifón de soda? Lo primero que podría pensarse es que ambos son súper populares en la Argentina: uno por ser considerado dentro de los pintores más relevantes del modernismo nacional; y la bebida por haber acompañado desde hace décadas a los argentinos en sus asados y a la hora del vermú. La otra conexión, tal vez un poco menos obvia, es que el artista se inspiró en este “moderno” envase para pintar su obra llamada Lacerba (también conocida como il Sifone).

Por Eugenia Mastropablo@masasymusas

Este cuadro fue realizado por Pettoruti en 1915, momento en que las corrientes Cubista y Futurista estaban en pleno auge en Europa. Siguiendo la tradición de la época, él se había radicado allí para consolidar su formación artística. En ese período, las vanguardias buscaban unir al arte con la vida cotidiana (llevándole la contra al arte académico). Es por esto, que no resulta llamativo que, a la hora de reflejar esta realidad, el pintor haya representado una naturaleza muerta que incluía un sifón de soda sobre la mesa. 

Con esta obra, buscó reflejar los grandes cambios y avances a nivel industrial que se vivían en las grandes ciudades modernas y lo hizo a través de una metáfora: la mecánica que existía detrás del sifón para que éste pudiera funcionar. De todas maneras, si bien el artista muestra a la soda como una novedad, lo cierto es que el agua carbonatada ya se había inventado 83 años antes en Nueva York. La misma fue creada por John Matthews, quien ideó una maquinaria que permitía mezclar el agua con el dióxido de carbono. Este también fue el origen de las gaseosas sólo que, para ellas, también se le agregaron diversos saborizantes.

Por su parte, ese mismo año, M. Savaresse actualiza un invento anterior dando a conocer al sifón que conocemos en la actualidad. “Se basó en un artilugio patentado en 1829 que consistía en una especie de sacacorchos compuesto por un tubo terminado en punta que estaba cerrado por una válvula, ésta era movida por una palanca y estaba destinado a vaciar las botellas de bebidas con gas. Al presionar la palanca con el dedo, se abría la válvula y el líquido era expelido por la presión del gas. Lo que hizo Savaresse fue fijar el sifón de válvula sobre el cuello de las botellas y patentarlo”, detalla la coleccionista española Silvia Isábal en su blog.

En 1965, la empresa nacional Drago crea un sifón automático conocido en la actualidad como “sifón Drago”. Lo que diferenció a estos envases de los tradicionales fue que se fabricaron en acero inoxidable (más resistentes y seguros que los clásicos de vidrio) y que podían ser recargados de forma casera. 

Finalmente, sobre el verdadero motivo por el que la soda se volvió tan popular en la Argentina, desde la página web de la empresa reflexionan: “Desde el año 1909 comenzaron a fabricarse en nuestro país los tradicionales sifones de vidrio realizándose en varios colores. El uso de la soda se popularizó rápidamente y, a diferencia de lo que sucedía en otros lugares, aquí siempre estuvo al alcance de todas las clases sociales”.