El Gran Pez, librería del año

El Gran Pez, librería del año

Visitamos El Gran Pez, la librería marplatense que acaba de ganar el premio a librería del año que otorga la Feria de Editores y hablamos con Santi Subiela, que nos cuenta cómo se llegó hasta acá y qué es lo que se viene.

Por Tomás Pelaia

El Gran Pez, ubicada en San Luis 2130, entre Bolívar y la avenida Colón, se ha vuelto uno de los puntos de referencia literarios de la ciudad; la posibilidad de material independiente y el contacto y la promoción de editoriales pequeñas.

Desde hace cinco años atrás, cuando la librería estaba aún emparedada en un local minúsculo y adorable de la calle Yrigoyen, que sabemos que El Gran Pez es donde podemos encontrar toda aquella literatura que nos esquiva. Autores y autoras independientes, editoriales pequeñas y la innovadora idea de dar espacio a los escritores rogue que editan su material de forma artesanal y quieren exponerlo; próximamente, talleres, exposiciones, música y más literatura. El Gran Pez ofrece lo que nadie ofrecía en la ciudad hasta su llegada (un circuito literario alternativo) y, en el lujo de dejarnos encontrar, nos enseña a buscar distinto.

Charlamos con Santi Subiela, parte fundacional de la librería, que nos contó un poco de todo.

—¿Cómo fue la cuestión del premio? ¿Cómo se llega a ser la mejor librería del país?

—Bueno, el premio lo organiza la feria de editores, que es una organizada por y para editores y ya lleva 10 años. La edición que se hizo la semana anterior fue la décima. Es la segunda feria más importante de argentina, convoca muchísima gente y muchas editoriales de todo el país y todo Latinoamérica. Editoriales chilenas, bolivianas, uruguayas… o sea, es una feria enorme. Son tres días, cuatro. Es una feria corta. Los stands atendidos por los propios editores, cara a cara con el lector. En buenos aires convoca una locura de gente. Y básicamente, además de la feria en sí, tiene charlas y talleres. 

—Toda la movida.

Sí. Entonces involucra al lector, al editor y a los autores, autoras y traductores. En toda esa cadena les faltaba incorporar a las librerías, en toda esa cadena de la industria del libro. Este año fue el primero que decidieron lanzar el premio a la Librería del Año. Con un apoyo de fundaciones de todos los colores, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Fundación del Banco Santander, etc.

—¿Tenían en la cabeza que podían ganar?

—No sé. No. Se presentaron 150 librerías. Pero después quedamos entre los doce finalistas y ahí como que empezamos a pensar que teníamos chances. Pero ganar no.

—¿Cómo se llega ahí?

—Fue una convocatoria abierta. A toda las librerías del país. Chiquitas, medianas, grandes, virtuales. Básicamente te postulabas llenando una serie de formularios de proyecto. Consideraban muchas cosas. Las estrategias durante pandemia, por ejemplo, que fue un año complicado con respecto a las actividades. Desde la potencialidad de la librería a futuro y el desarrollo en la comunidad, hasta qué ofrecía la librería además de la venta de libros.

—“Además de la venta de libros”… ustedes lo hacen a través de los fanzines…

—De muchos modos. Además de la atención virtual, terminamos de potenciar el Club Tifón, que es una subscripción mensual de libros y vinos, que en plena pandemia fue genial. Te subscribís y te llega a tu casa un libro, un vino y un regalo. Es todo eso de pequeñas bodegas, pequeñas editoriales, pequeños autores independientes.

—Para hacer mover la librería pero también para ayudar a los pequeños autores…

—Exactamente. Porque Tifón se centra en editoriales argentinas y proyectos pequeños. Se caracteriza por libros más alternativos que, por ahí, no va a ver en otros lados. Después se hicieron pequeñas cosas de teatro para Instagram. La persiana está intervenida por Proyecto Fauna, que es un colectivo artístico que tiene más de 20 años en la ciudad. Los muebles y todo el diseño del local está pensado por otro estudio de diseño independiente. Está todo puesto en eso. La gráfica también. La cartelería y los señaladores y las redes. Son detalles que te distinguen de otras librerías que por ahí no tienen tanta personalidad.

—Personalidad es una palabra clave.

—Y… a nosotros nos gusta. Somos 6 personas detrás de la librería. Seis amigos que abrieron una librería hace ya casi 5 años.

—¿Seis nomás? ¿Cómo fue armar esto?

—La librería nació de tres editoriales pequeñitas, independientes, que nos juntamos acá. Vimos afinidad. Nos conocimos haciendo libros. Empezamos a feriar y a conectar con editoriales del país y de otros lados y de repente teníamos un montón de libros y dijimos “bueno, pongamos una librería”. Y empezamos a ocupar un lugar en la ciudad que no estaba ocupado, que es el de librería más “alternativa”, de material más “escurridizo”. Éramos seis, y cada uno viene de un área particular, y esa variedad de gustos e intereses se plasma en la librería. Cada uno aporta de lo suyo.

—Para cerrar: premio a la mejor librería del año; ¿y ahora qué?

—Y… ahora tenemos un desafío por delante que es estar a la altura. Y subir la vara. La verdad es que fue un mimo tremendo  y a la vez una gran responsabilidad. Más trabajo y seguir en la línea de siempre. Hacemos lo que nos gusta. Ahora queremos abrir el sótano para talleres de literatura, exposiciones, música, teatro y todas las ramas culturales. Eso es lo próximo: tratar de activar ese espacio. Y seguir trayendo libros y fanzines y toda esta serie de cosas raras… [Risas]