El clítoris: del mito a la estimulación real

El clítoris: del mito a la estimulación real

Por Natalia Sarramone

Clítoris anatomía

Según la Real Academia Española en su actual diccionario, el clítoris está definido como un órgano “pequeño, carnoso y eréctil“ que sobresale en la parte anterior de la vulva. Y según los últimos estudios científicos, se trata de la única parte del cuerpo humano que está destinada únicamente al placer. 

Este órgano poco explorado, mitificado y redescubierto tiene aproximadamente 8 mil terminaciones nerviosas, el doble de las de un pene. En total suele medir entre 9 y 11 centímetros, pero la mayor parte de estas terminaciones se encuentran en el glande, su única parte visible. Todo lo que no vemos del clítoris es un tronco y dos raíces en forma de V que rodean la uretra y la vagina. 

Al igual que el pene, el clítoris es un órgano eréctil que puede responder a estimulaciones sexuales tácticas o mentales. Está compuesto por tejido nervioso y por tejido eréctil, y durante la respuesta el estímulo sexual se llena de sangre y aumenta su tamaño. El glande del clítoris suele estar parcial o totalmente cubierto, según el tamaño del órgano y la erección, por un pliegue al que llamamos “capuchón“. 

Toda esta información hoy ya está disponible en nuestro país y en cualquier parte del mundo con conexión a internet. Pero sin embargo, hasta hace veinte años se sabía muy poco sobre la anatomía real del clítoris y hasta se decía que en realidad no existía, que su idea era todo un mito en la historia humana. 

En el Siglo XIX, en el Reino Unido, muchas mujeres eran diagnosticadas con una enfermedad a la que se llamaba “histeria femenina“ y que no tenía remedio. La única forma de aminorar este mal era con “masajes en el clítoris“ que realizaban los médicos en las pacientes para que alcanzaran el orgasmo. En una época, incluso, habían tantos síntomas relacionados a la histeria que se habló de una epidemia, ya que numerosas dolencias leves se diagnosticaban con este mal. 

Años más tarde Sigmund Freud también escribió sobre la histeria femenina y su relación con el clítoris. Pero según él, el clítoris no tenía demasiada importancia, ya que los orgasmos se dividían entre “orgasmos clitorianos“ y “orgasmos vaginales“ siendo estos últimos los más maduros y a los que había que alcanzar como mujer para no caer en la histeria. 

Recién en 1998, la uróloga australiana Helen O’Connell estudió una decena de cadáveres y describió por primera vez la anatomía completa del clítoris con todos sus elementos: sus bulbos cavernosos, su relación con la uretra y la vagina, y su vascularización. 

En los últimos años, diferentes expertos en sexología incluso en nuestro país, como la famosa Licenciada Cecilia Ce o la psicóloga Lucila Hausvirth, declararon que todos los orgasmos femeninos se desencadenan a partir del clítoris. Según los estudios más recientes, el 90% de las personas con vulva alcanzan el orgasmo únicamente estimulando este órgano. 

La negación y la falta de exploración sobre este órgano se explica en el histórico control del deseo y las conductas sexuales de las mujeres. Durante mucho tiempo, el placer y el orgasmo en el encuentro sexual estuvo enfocado en el hombre. Y cuando se trataba de la mujer, la vagina se llevaba toda la atención: se buscaba únicamente la estimulación de esa cavidad con los dedos o con el pene, y muchas mujeres creían tener un problema de “anorgasmia“ por no poder acabar de esta manera. 

Hoy, sabemos que el órgano homólogo al pene no es la vagina sino el clítoris: se encuentran en el mismo lugar de la pelvis, tienen una similar estructura anatómica y nerviosa, y son eréctiles y sensibles al placer. Lo que nos falta, ahora, es que ambos ocupen el mismo lugar protagonista en los encuentros sexuales. Así que cancelados los rapiditos y el “mete y saca“ sin fricción, que el clítoris necesita por lo menos veinte minutos de estimulación directa o indirecta para llegar al orgasmo, y el punto máximo de nuestro placer estará siempre ahí.