Diablo II Resurrected: la nostalgia en forma de juego

Diablo II Resurrected: la nostalgia en forma de juego

A 25 años del debut de Diablo I, asistimos al relanzamiento remasterizado de uno de los clásicos más grandes de la historia del mundo del videojuego, el Diablo II, juego que supo ser el más vendido del mundo y que aun es pasatiempo culposo de millones de nostálgicos alrededor del globo. Como dijo Deckard Cain, “quédate un momento y escucha”…

Por Tomás Pelaia

Diablo es un videojuego de acción RPG -role-playing game-. O sea, un juego de rol en el que el personaje se desarrolla en base a tus acciones, repartiendo habilidades aquí o allá y eligiéndole un nombre del que seguramente te vas a arrepentir a medio camino (todo es risas y diversión a la hora de apodar a nuestro Paladín, hasta que nos lo encontramos enfrentándose a Mefisto en las Salas del Odio y “CosmeFulanito” termina haciéndosenos medio ridículo). La historia de la saga de Diablo se desenvuelve en torno a ese gran conflicto humano que hemos visto representado en mil y un lugares distintos: la luz contra la oscuridad, el bien contra el mal; un grupillo de héroes, que varía según el juego y las expansiones, se presenta en el medio del tole tole a salvar el día. Nada sugerentemente novedoso. La cuestión en particular reside en la realización, tanto a nivel narrativo (la historia y los personajes están excelentemente ambientados y escritos) como a nivel audiovisual (los diseños y la banda sonora son capaces de ponerle los pelos de punta a cualquiera que haya tenido la buena-mala fortuna de jugarlo de chico).

La historia es siempre un poco la misma: llegamos nosotros y dejamos la casa en orden, luego Blizzard se encarga de desordenar todo y lanza un juego nuevo, y nosotros volvemos a aparecer, entrega tras entrega, para poner la espada y el escudo al servicio de la luz. Pareciera que la experiencia podría quedarse corta rápidamente, pero la saga, y en particular la segunda entrega (Diablo II), está lo suficientemente bien lograda como para impulsar un universo de videos tutoriales, re-runs y una comunidad entera que se parte el lomo expandiendo el canon con historias, comics y fanbases.

Cuando el equipo de Blizzard lanzó el Diablo para PC en 1996, poco imaginaba el impacto que tendría en el universo gamer; Blizzard era una desarrolladora humilde en una época en la que el negocio del videojuego era mucho más austera que ahora. Diablo II, estrenado en el año 2000, fue uno de los juegos más vendidos de la época y contó con una expansión llamada “Lord of Destruction”. Esta se lanzó en 2001, agregaba un acto más a la aventura y sentaba las bases de lo que llevaría al Diablo III, lanzado en 2008.

En el medio de los anuncios de la inminente llegada del Diablo IV en el futuro cercano, se estrenó el Diablo II Resurrected, una pieza de revival remasterizado que toma toda la historia principal del Diablo II (incluida la expansión) y la moderniza a los parámetros de calidad gráfica de la actualidad. Es el sueño de más de un fanático que se ha pasado horas barriendo calabozos y tumbas en busca de algún item inconseguible. Diablo II Resurrected rescata el juego del universo pixelado que fue el inicio de milenio y lo hace sin tocar la mística gótica y terrorífica del modelo original. Los actos, las criaturas, las mecánicas, los diablos y los ángeles, han quedado intactos y, en un verdadero gesto de reconocimiento, Blizzard ha mejorado lo único que había para mejorar: los gráficos.

Blizzard se saca de la galera otra pieza espectacular para que estiremos otra decena de años divirtiéndonos y reviviendo todo eso que nos hacía saltar por el aire de pibes. El 23 de septiembre pasado, se lanzó oficialmente el Diablo II Resurrected tanto en Windows, Nintendo Switch y Xbox One, como en las Playstation 4 y 5.

Ahora, eso sí, si te gusta el durazno, bancate los requisitos; Windows 10, una placa de video Nvidia GTX 1060 o AMD Radeon RX 5500 XT, 16 GB de RAM recomendados y 8 como mínimo. Aparte, 30 GB de espacio de almacenamiento libre. Eso de andar instalando juegos desde un cd quedó en el pasado.

Para el resto de los mortales que no puedan correr este juego, habrá sólo el placebo de seguir mirando a otros jugar en Twitch y acompañar el mundo de las historias como lo hemos hecho desde aquel 1996 en el que inició la tradición “diablera”. A no desesperar, para los fanáticos de la vieja guardia, siempre está la chance de reincidir con el clásico Diablo II del 2000. Acordate esta vez, de no ponerle “Pechugas Larú” a tu Amazona.