Cuando la opinión se torna violencia. Hablemos de Transfobia

Cuando la opinión se torna violencia. Hablemos de Transfobia

¿A qué le tienen miedo? ¿Cuál es ese objeto, ese lugar, esa acción temida a la que no se pueden acercar? ¿O acaso aquello que les espanta es una persona?

Por Belu Lambert

Hoy vamos a poner en escena un fenómeno preocupante y que no pierde vigencia más allá de los cambios sociales que venimos experimentando: la TRANSFOBIA. La misma suele ser definida como odio, miedo, rechazo y/o falta de aceptación hacia las personas transgénero o cuyas expresiones de género no se adecúan a los estereotipos tradicionales. Estos sentires se vislumbran mediante prejuicios y creencias negativas, lenguaje insultante, actitudes abusivas, descarte de los pronombres o los nombres escogidos como identidad por las personas transgénero, discriminación y negación de derechos (como el acceso al trabajo y a la salud), y lo aún más terrible: ataques y violencia. 

La transfobia no solo se percibe en las casas, en la calle y en los medios de comunicación, sino también en los espacios académicos y dispositivos de atención de la salud. ¿Cuántas veces nos enteramos que las personas transgénero encuentran obstáculos para acceder a tratamientos hormonales poniendo en cuestión su decisión por “medir el riesgo”?, ¿Cuántas veces reciben miradas y comentarios desaprobatorios cuando se acercan a los consultorios ginecológicos para realizar una planificación familiar? Y también ocurre en el ámbito de la salud mental, desde el cual se estigmatiza y se colocan etiquetas diagnósticas en favor de “curar” el sufrimiento, utilizando la teoría para recetar una forma correcta y “saludable” de vivir a la que habría que adaptarse.

Esta postura de los profesionales de la salud va en contra tanto de la Ley de Salud Mental, que prohíbe realizar diagnósticos sobre la identidad sexual, como de la Ley de Identidad de Género, cuya sanción estamos conmemorando ahora en el mes de mayo. Dicha legislación, de avanzada para nuestro país y para toda Latinoamérica, permite que cada ciudadane argentine exprese su identidad autopercibida en el Documento Nacional de Identidad, pudiendo cambiar el nombre, el sexo y la imagen. También garantiza el acceso a la atención sanitaria integral de las personas trans. Los tratamientos e intervenciones requeridos para realizar un cambio de sexo están incluídos dentro del Programa Médico Obligatorio, debiendo ser cubiertos por el sistema de salud público y privado. 

Además, en nuestro país fue necesario elaborar una Ley de cupo laboral para que las personas trans puedan acceder a un trabajo. Sin embargo, esto sigue siendo insuficiente porque todos los días se elige a otres candidates sin importar las aptitudes que tengan para el puesto, porque el pasado 11 de marzo el joven trans Tehuel salió de su casa para ir a una entrevista de un trabajo informal y nunca más volvió. ¿Qué hacemos con estas injusticias? ¿DÓNDE ESTÁ TEHUEL?

¿Por qué los consultorios no se llenan de personas que quieren resolver esos miedos transfóbicos y sí de personas que todos los días tienen que soportar hostigamiento y ataques por asumir una identidad distinta a la que sus genitales determinaban? Quienes padecen de una fobia se ven fuertemente limitades en sus libertades buscando esquivar aquello que les causa un miedo irracional. En cambio, en este caso, son las personas transfóbicas las que están coartando a les otres por el simple hecho de que viven, piensan, y sienten algo distinto. Acá no se trata de opiniones o de formas de ver las cosas, esto es discriminación, y es violencia.