Copate con la copita

Copate con la copita

Por Victoria Irañeta – Bloque Concejales UCR

  Las mujeres atravesamos muchas luchas a lo largo de la historia. La desigualdad de género existe desde el comienzo de la humanidad, y fue gracias a la convicción y valentía de grandes mujeres que desde el arte, la educación y la política, abrieron camino para profundos cambios en relación a los roles que ocupamos en la sociedad actual. Así como también permitieron visibilizar los temas de salud de las mujeres que de alguna manera habían sido desestimados.

    En este sentido, hablar de menstruación fue históricamente un tema tabú. Lejos de considerarse un periodo natural y saludable, las mujeres lo vivimos como una carga, algo que hay que esconder, usando eufemismos para nombrarla y adaptándonos a lo que la industria nos imponía como métodos de higiene: productos enmascarados con símbolos de libertad, blancura y felicidad que, por el contrario, son altamente perjudiciales para nuestra salud debido a la toxicidad de los químicos que se utilizan en su elaboración.

    Desde la UCR Saladillo trabajamos sobre un proyecto de ordenanza sobre el acceso a la Copita Menstrual de manera gratuita con asesoramiento profesional en los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) del Partido. El proyecto que fue aprobado por unanimidad en el HCD local en el 2020 está fundamentado en la importancia de proveer a las mujeres de un instrumento hipoalergénico que no tiene contraindicaciones para la salud de las mujeres y que además, es amigable con el planeta. Las copitas menstruales son reutilizables y pueden durar hasta 10 años, cuando una toallita descartable tarda más de 400 años en descomponerse.

    Afortunadamente, la promoción del uso de la copita menstrual y de métodos más saludables y sustentables como las toallitas de tela están siendo más difundidos por profesionales de la salud y contemplados por el Estado como política de salud pública. Saladillo es el  primer Municipio en el país en incluirlo en un programa de gestión que impacta positivamente sobre la salud y economía de las mujeres y sus familias, y contribuye a un cambio de hábito que cuida el medio ambiente.  Sin dudas queda mucho camino por recorrer, pero este ha sido un gran paso hacia la democracia paritaria que tanto anhelamos conseguir.

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