Científicos del Palo: “Prefiero a los que opinan”

Científicos del Palo: “Prefiero a los que opinan”

El General José de San Martín nos arrimó a la libertad y el 17 de agosto de 1850 pasó a la inmortalidad. José “Pepo” San Martín, cantante y guitarrista de Científicos del Palo, nació en 1977, también un 17 de agosto. ¿Coincidencia o un enigma de lo místico? Charlamos un rato con él sobre música, política e historia, y lo averiguamos.

Por Tomás Pelaia

Científicos del Palo no requiere mayores introducciones. La banda se fundó en Mar del Plata a finales de los 90´ y está conformada por José “Pepo” San Martín (voz y guitarra), “Popete” Andere (bajo) y Ángel Greco (batería). Desde el lanzamiento de “Ante todo… Buenas Tardes”, en 2004, se han hecho un lugar en la escena rock del país. 

La conformación del grupo en triada, la presencia estructural del bajo y el uso del wah-wah recuerdan mucho a la esencia de la “aplanadora del rock”, Divididos. No obstante, si bien en temas como “Somos el Enemigo” asoman riffs funky que evocan a unos jóvenes Chili Peppers, Científicos ha construido su propia naturaleza musical. En torno a una actitud fluctuante, pesada y melódica a la vez (que remite al sesgo “zeppeliano” del rock de los sesenta y setenta), y a una postura política definida y explicita, la banda ha construido un sonido impronta: frente a la tendencia clásica del rock a insinuar, el grupo apunta al antagonista, lo señala y le pone nombre y apellido. A base de riffs pesados, cambios de ritmo y letras con mucha presencia política e histórica, Científicos del Palo demuestra que el rock no es zona de tibiezas.

“Pepo” San Martín nos recibió y, en el marco del lanzamiento de “Justicialista: Volumen Dos”, nos contó un poco de todo.

—¿Qué influencias musicales dieron forma a la banda?

—De chiquito, en casa mi viejo escuchaba Led Zeppelin, Jimi Hendrix. Me fasciné ahí en el acto. Te hablo de los 10 años. Me cebé tanto que empecé a tocar la guitarra, obviamente como el ojete, ¿no? Con una española de calidad muy triste. Me impactó eso, la guitarra eléctrica. Y esas bandas me marcaron bastante. Por lo menos ya tenía ese norte de canción-distorsion-solo de guitarra, ¿no? Después, lógicamente, cuando vi a Divididos en vivo. Era un niño, no sé, tendría quince o dieciséis años. Fui ahí a un tugurio acá en  Mar del Plata, te hablo del año 91´, 92´. Cuando lo vi a Ricardo [Mollo] tocando la guitarra eléctrica a ese volumen, en vivo, por primera vez a esa edad, dije “no, listo, esto es lo que voy a hacer toda mi vida”. Así que ahí me pego más el tema del trío; cuando vi a Divididos en vivo esa primera noche no lo podía creer. Y después bueno, los Chili Peppers también fueron una mega influencia. En el 91´, cuando salió “Blood Sugar Sex Magik”, que yo iba a primer año, no acredité, era parecido pero más funkero. Creo que tomamos, entre todos esos, un montón de influencia. Y después la veta más cancionera… por ahí de Silvio [Rodríguez] o de cantautores que se escuchaban en mi casa. Que también fuera importante la canción; no me gustan los tríos que tocan bien y punto. Me gusta que tengan canciones. O sea, nunca me gustó esa música bien tocada porque sí y que detrás no tiene una melodía. Lo que intentamos hacer básicamente fue tomar elementos de todos estos pero “a favor de la canción”, digamos. Al servicio de la melodía.

—Tienen una postura política bastante definida, bastante clara. ¿El arte es inherentemente político?

—Con respecto a eso, he pasado por varias etapas. Tuve una etapa como muy panqueque de decir que el que no se metía en política era un cagón y que no servía para nada [Risas], en cuanto al arte y las letras. Sí es verdad que siempre me emocionan más los que opinan, ¿no? Los que se mandan y los que dejan una postura en las letras. Cuando eso se une a que la música me gusta, me vuelvo loco. También me pasa que hay canciones que me gusta lo que dice y no la melodía. No quiere decir que porque hable de algo que a mí me interesa automáticamente me gusta el artista o la canción. Tengo un montón de ejemplos que no voy a dar [Risas] de gente con la que comulgo intelectualmente y no me gusta su obra. Es una cuestión de gustos. Pero sí me parece que es menester que las letras aporten algo. Y cuando hablo de “aportar algo” me refiero a que algún tipo de responsabilidad tiene el que hace arte. Desde chico me salió opinar. Viste que a veces hay una cosa medio “rockera” de decir “no nos dejan equis cosa”, pero nunca nombran a nadie. ¿Viste? Es como una entidad. El “poder”. Mucho de eso de “nos quieren oprimir, no nos dejan pensar”, pero nunca hablan de nadie. En mi caso, los bauticé. Quedó explicito que vengo de una familia peronista, que viví en el exilio, que a mi viejo lo persiguió la dictadura. Entonces, hay cosas que me quedaron. Y de vivir en el exilio y escuchar que mis viejos escuchaban cantautores latinoamericanos que hablaban de todo ese quilombo… Era emocionante ver que toda esa angustia se podía transformar en una canción o en una letra. Así que tomé medio eso de los cantantes de protesta pero lo pasé al rock. Que no es tan común. Cuando se es zurdo como que está mejor visto.

—¿Que cuando se es peronista…?

—La gente está acostumbrada a que los zurdos se quejen en las canciones [Risas]. Pero ya cuando le metes un poco de peronismo genera como más rechazo. No sé bien porqué. Pero bueno, sabíamos que un poco como que ya te cerrás el círculo. Son los riesgos que asumís. Elecciones que hacés, no reniego para nada. Después tenemos canciones que no hablan de nada específico o ideológico. O al menos no político partidario. Sí, como decís vos, creo que toda expresión artística conlleva una parte política. Pero lo que pasa es que a veces está tan lavado, tan falto de toma de riesgo, que se me hace lejano. Tampoco es que cuando estoy acá en casa con mi jermu y estamos escabiando un finde y ponemos música digo “vamos a pensar” y ponemos música que habla de política. Puedo escuchar a Cristian Castro sin ningún problema [Risas]. No todo el arte sirve para lo mismo, pero si me das a elegir, prefiero a los que opinan.

—“Cristo o Perón”, de La Histeria Argentina, es prácticamente un “ayuda-memoria” para más de un final de la facu. ¿Cómo laburan con el tema de la historia? ¿Qué rol cumple la historia argentina en lo que escriben?

—La historia fue una consecuencia de lo que veníamos haciendo. Me interesó la historia argentina, sobre la cual era bastante ignorante porque nunca me quedó claro mucho nada. No sé si por negligencia de mis profesores o porque yo aún no estaba preparado. Así que me puse a estudiar historia. Quería hacerlo bien, en el sentido de que fuera medianamente correcto. Después, la interpretación es subjetiva. Pero bueno, por lo menos quería que fuera serio. Así que el prólogo de [Hernán] Brienza y de [Felipe] Pigna avalaron eso. Más allá de si te gusta o no, hay un rigor en la investigación. A mí también me sirve mucho como un “ayuda-memoria”, como decís. La verdad es que, a veces, si tengo que pensar en Rosas, voy, busco la letra en mi mente y ubico todo. Me re sirvió en ese aspecto. Ordenar la historia del país cronológicamente.

—Un disco cuasi-educativo…

—Con ese disco pasó algo demencial, que es que se usó en jardines, primarias, secundarias. Terciarios. En la UBA. He dado charlas y zoom para profesorados de historia.  He visto videos de nenes de jardín sentados mirando cómo les ponían una nuestra sobre San Martín. Creo que fue la evolución de lo que veníamos haciendo. Ya ir directo por un disco conceptual que hablara de la historia del país. Fuimos a por la historia entera.

—Históricamente, Mardel ha sido una ciudad que ha resistido mucho el peronismo y ha sido tradicionalmente de derecha ¿qué opinión te merece el tema?

—Es una ciudad rara. Porque es como socialista y conservadora a la vez. Rancia. El que está ahora es un muñeco que está en las antípodas de lo que pienso. Montenegro es un tipo que ni siquiera ha vivido acá. Ya es la vergüenza total. Un extranjero [Risas]. Antes estaba Arroyo, un tipo muy vinculado a la derecha extrema. Una figura muy oscura. Los 24 de marzo jamás se expresó, ni un acto ni nada. Además de lo que han hecho con la cultura en todo el período de Macri, la desarmaron. Creo que tiene que ver con que es una ciudad medio poblada de gerontes. Hay mucha población de gente de edad avanzada que tiende a irse a la derecha con el tiempo. Me parece que pasa algo ahí. Sí. Y un antiperonismo letal. Creo que hubo uno o dos intendentes peronistas ahí en el pico del primer peronismo, pero nunca más, nos vimos. Es una ciudad rara. 

—Sin duda, pero algo copado nos tiene que quedar…

—Nosotros vivimos acá. Nacimos acá. Nos gusta esa comodidad. Comparás con Capital que te tomas un subte con 90.000 personas y acá vas con bicicleta a cualquier lado. No es un pueblo, pero es una ciudad grande con comodidades tipo “del interior”. Si bien sabemos que lesiona un poco el avance de la banda a nivel “roce social”, y con que acá estas un poco más alejado de donde se cocina todo, hemos siempre priorizado la felicidad. Así que nos quedaremos aquí, siempre.

—¿En qué está trabajando la banda? ¿Qué se viene?

—Recién hace dos o tres meses que volvimos a ensayar. Yo soy muy “conserva” con el tema de la pandemia y de la cuarentena. No hago absolutamente nada que no se pueda hacer. Ahora que se habilitaron algunas actividades extras pudimos volver al ensayo. Con “barbijito”, pero ensayamos. Tenemos un batero nuevo, que se llama Ángel Greco que está en la banda hace un año y pico y sin embargo no podíamos ensayar. Estuvo designado pero no teníamos actividad. Este viernes 20 de agosto salió “Hong Kong”, el primero de una seguidilla de temas que va a ir saliendo cada dos o tres semanas hasta completar “Justicialista: Volumen Dos”, a fin de año. Así que estamos ensayando. Siempre andamos compilando entre temas nuevos y viejos. Estamos en actividad. Estoy muy feliz, la verdad que Popete y yo, que somos los que quedamos, estamos mucho más maduros. La cuarentena nos enfocó un poco en tocar más el instrumento. Y Angelito le aportó una calidad increíble. Una solidez importante. Estoy muy feliz porque el batero nuevo acomodó un montón de cosas que eran medio un flan. Somos muy conscientes de todo lo que pasa con la pandemia así que todavía no nos animamos a tirar una fecha, pero estamos planeando una presentación a fin de año en un lugar grande de capital para lanzar el disco nuevo.