Atlanta, la evolución de la TV

Atlanta, la evolución de la TV

Revisitamos al polifacético Donald Glover y nos hundimos en el mundo crudo de Atlanta, una serie que viene del futuro de la buena tele.

Por Tomás Pelaia

AKA Childish Gambino

Para llegar hasta Atlanta hay que hablar, primero, de Donald Glover. Actor, productor, músico y director norteamericano, ganador de dos Emmy, un Globo de Oro y cinco Grammy´s.

Muchos podrán reconocerlo en su papel de Troy, parte del elenco principal de la serie Community (2009). Sobre todo en sus estrambóticas interacciones con Abed, el personaje de Danny Pudi. Otros, probablemente los más jóvenes, lo recuerden por sus roles en Spider-Man: Homecoming (2017) y Solo: A Star Wars Story (2018), películas en las que interpretó a Aaron Davis (tío de Miles Morales) y a un joven Lando Calrissian respectivamente. En 2015 tuvo un pequeño pero crucial papel en la película The Martian, de Ridley Scott. Además, los que puedan reconocerle la voz, habrán sabido ubicarlo en la versión live action de El Rey León, de 2019.

Glover es, sin duda, un todo terreno; el nombre le ha quedado tan pequeño que ha grabado cuatro excelentes álbumes de estudio bajo el pseudónimo Childish Gambino. Con “Redbone” se llevó un Grammy, y con “This is America”, cosechó cuatro más. En 2012 estrenó “Weirdo”, un especial de Stand-up imperdible y políticamente muy vigente. Fue editor y guionista de 30 Rock y creador, guionista y productor ejecutivo de la serie que nos reune hoy: Atlanta.

Una breve sinopsis

Atlanta es una serie televisiva de drama-comedia estrenada por FX en 2016. Cuenta con dos temporadas y se espera el lanzamiento de una tercera en el año próximo. Si hay que ir a lo básico, la serie se centra en Earnest «Earn» Marks (Glover) y el rapero Alfred «Paper Boi» Miles (Brian Tyree Henry), mientras navegan por la escena rap de Atlanta. El programa suele abordar las distintas aristas del estilo de vida que han de llevar los personajes, como afroamericanos, en el panorama racial norteamericano. Sí y no.

Atlanta es una serie compleja. El producto es irreproducible; una conjunción entre actuaciones espectaculares, ritmos cómicos-dramáticos y personajes y una trama increíblemente escrita. ¿Cómo es que no hay otra serie así en la televisión? ¿Cómo escribir algo que no puede ser copiado? Bueno, he aquí la magia de Donald Glover y de su colaborador Hiro Murai (que también ha dirigido videos musicales de Childish Gambino, Chet Faker, Queens of Stone Age y David Guetta). Glover mismo confirmó en una entrevista que había puesto un caballo de Troya dentro de las oficinas de FX: “Si les decía lo que de verdad quería hacer, no me hubieran dejado hacerlo”.

El futuro de la tele

Atlanta deja atrás las formas clásicas de la narrativa. Las historias de catarsis que revalorizan la voluntad personal por sobre todo lo demás, quedaron en el pasado. La serie plantea desde un principio que el personaje de Glover ha dejado la universidad de Princeton; podría parecernos, por un instante, de que la historia se trata de como un tipo capaz, frente a las adversidades, logra triunfar en su materia. Catarsis y a la bolsa. Pero no.

En la narrativa clásica, el personaje afroamericano se enfrenta a dificultades raciales que quedan ilustradas de manera brutal (abuso policial explicito, violencia entre pandillas, abierta segregación). En esos casos, la cuestión de la discriminación está planteada como un escollo en el camino de los personajes y la historia queda reducida a cómo estos logran sobreponerse y alcanzar lo que desean “a pesar de…”. En Atlanta esto no ocurre. La serie aborda la cuestión racial desde lo estructural, lo que permite ver, desde el drama y el humor ácido, todas aquellas aristas en las que la discriminación da forma a la vida de los personajes. Atlanta no es una “feel good story” sobre afroamericanos que logran escapar; la serie plantea que el racismo no es un espacio, ni un lugar, ni un grupo de personas, sino un orden estructural. Está escrita desde dentro de un imaginario particular y no propone una fuga catárquica. Todo lo contrario: denuncia. Esto es lo que es.

La gran magia de la serie reside en el cómo. A través de un humor muy particular, preciso para el espacio que narra, pero a la vez, increíblemente universal. A su vez, la trama por momentos roza los bordes de la fantasía con una habilidad casi insidiosa que nos deja preguntándonos “¿eso acaba de pasar?”. La historia está lo suficientemente bien escrita como para que dejemos pasar la locura del auto invisible o la escena de la fraternidad confederada; es que estamos enteramente atentos a lo importante. Cabe mencionar el episodio de Teddy Perkins, uno de los mejores momentos televisivos de los últimos años, en el que Darius se ve involucrado con un espeluznante personaje inspirado en Michael Jackson e interpretado por un irreconocible Donald Glover.

 En vez de proponernos cómo los personajes logran sobreponer sus límites y dejar atrás los estereotipos, la serie nos muestras porqué están atrapados en ellos. En el camino, nos acaba por quedar claro que no se trata de poder personal sino de una cinchada cultural, económica e histórica. Atlanta es imperdible: ya sea por el mensaje social, por el humor, por las actuaciones o por la constante mixtura entre todas ellas, nos tiene sentados al borde de la silla. FX confirmó una cuarta temporada que ya está en producción, pero a hacerse de paciencia, para la tercera habrá que esperar hasta 2022.